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Opinión

Los cordobeses no queremos un equipo de la B

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
23 de noviembre de 2023

Jaguares de Montería enfrenta un desafío crucial: evitar el descenso. Con nuevo técnico y necesidad de refuerzos, el equipo busca apoyo económico y compromiso de directivos, gobernantes e hinchas para asegurar su permanencia.

Por José Armando Benítez Tuirán El descenso, como un cazador, acecha a Jaguares. Los monterianos tendrán que jugar cada partido del próximo año como una final. Arrancarán con un promedio complicado y deberán mejorarlo sumando en cada fecha. Se necesita un revolcón en todos los niveles de las huestes felinas. Pero hay esperanza para Jaguares. La directiva, que preside Nelson Soto, dio un importante golpe sobre la mesa, contratando a Hubert Bodhert, uno de los técnicos que más alegrías le ha dado a la afición sinuana. Su llegada se convierte en una indiscutible declaración de intenciones, ya que traerlo no es barato. Sin embargo, no es suficiente. Salieron varios jugadores y deberían salir más. Hace falta confeccionar una buena plantilla con futbolistas decisivos, de la talla de la categoría y no de la B, pero que económicamente se ajusten al presupuesto del equipo. Y para eso se necesita experiencia en los despachos, una gerencia deportiva de primer nivel. No obstante, hay alguien que ya trabajó en Jaguares, que coincidió con Bodhert, y que sería el hombre adecuado: Gabriel Carrillo Iregui, gran conocedor del fútbol profesional colombiano y de probados éxitos. Está disponible. Ojalá, Soto lo contrate. Y falta más. Las administraciones; departamental y municipal están en deuda con Jaguares. Tienen que darle el apoyo económico digno de un equipo profesional, no se le pueden seguir dando migajas y caridad, a quien cada semana pone en boca del país, el nombre de Montería y de Córdoba. También las empresas que tienen presencia en el departamento deben meterse la mano al bolsillo por los felinos. La industria minero-energética, que explota estas tierras, y que dinero no les falta, deberían ser las primeras en patrocinarlo. El alcalde Kerguelen y el gobernador Zuleta deberían acompañar a las directivas para conseguir ese apoyo privado que sirva como impulso final para tener un presupuesto con el que se pueda competir al máximo nivel. Es decir, se necesita un compromiso mancomunado, de las directivas y de los gobernantes, con el equipo. Por su parte, la hinchada tiene que pagar su boleta y acompañar a los celestes en cada jornada de local. Es vergonzoso que otros equipos se sientan en el Jaraguay como en su casa. La responsabilidad es de Soto. Pero únicamente entre todos podremos mantenernos en primera división, no hay otra manera. Jaguares está en la mira, pero confiamos en que el felino no se deje cazar. Los cordobeses no queremos un equipo de la B.