
Los comandos conjuntos como estrategia de guerra

Las Fuerzas Militares colombianas reestructuran su estrategia contra grupos armados, suprimiendo comandos conjuntos. La operación 'Perseo' y la Resolución 4760 formalizan los cambios, tras 20 años.
Por Carlos Vargas Rodríguez Las Fuerzas Militares de Colombia están modificando su estrategia operacional debido a los cambios en las tácticas de los grupos armados organizados, estas estructuras serán "suprimidas" y las divisiones retomarán el mando de sus tropas en áreas geográficas específicas. La operación 'Perseo' en El Plateado, Argelia (Cauca), se referencia como parte de la reingeniería operacional en respuesta a las nuevas tácticas de los grupos armados. La Resolución 4760 aprobada el 1 de noviembre de 2024, formaliza los cambios en la estructura y despliegue de las Fuerzas Militares. Estos son a manera de análisis, mis comentarios sobre esta decisión, tan trascendental como estrategia de guerra: Es necesario considerar que la figura de las fuerzas de tarea conjunta viene operando desde el 2003 y en su momento, fue la respuesta más acertada a la necesidad de confrontar con todas las capacidades al Bloque Oriental de las Farc, liderado por alias el 'Mono Jojoy'. Los comandos conjuntos eran autónomos en materia operacional, logística y de planeación. Y aunque recibían inteligencia de otras fuentes, especialmente de la Policía, contaban con sus propias capacidades de recolección, producción y difusión de información preventiva y accionable para el desarrollo de operaciones de gran envergadura. Como estos comandos conjuntos los estructuraban las tres fuerzas (EJR - ARC - FAC) el uso de las capacidades era integral y estaban ajustadas a las condiciones de cada operación. Bajo este concepto, los apoyos aéreos fueron determinantes y la sinergia para operaciones terrestres, fluviales y aéreas fueron factor de desequilibrio, porque cada fuerza hacía muy bien lo que sabía hacer por esencia misional. (Trabajo en equipo por fortalezas). Había algunas críticas, era obvio, por parte de algunos comandantes militares, especialmente en los comandos de división y brigadas, porque sentían (y era así) que perdían autonomía territorial. Cuando me desempeñé como Comandante del Departamento de Policía en el Caquetá, tuve la posibilidad de ver el funcionamiento y los resultados de la fuerza de tarea conjunta Omega, por ejemplo en el rescate del periodista francés Romeo Langlois en el 2012 y otras muchas más operaciones exitosas contra objetivos de alto valor, en donde la inteligencia de la Policía Nacional, fue una herramienta preponderante para la que este modelo de estrategia, asestara golpes certeros al frente 14 de las Farc y a la columna Teófilo Forero. Por supuesto que las estrategias deben cambiar y ajustarse a las nuevas necesidades y circunstancias del conflicto, en eso estoy de acuerdo, pero lo importante es que estas decisiones que se están adoptando, contemplen todas las variables de la estrategia militar, observando las fortalezas y debilidades que puedan acarrear desmontar los 5 comandos conjuntos. Lo peor que nos podría suceder en los actuales momentos es ensayar sin tener claridad sobre los costos de estas decisiones. Una crítica a esta determinación es que no ha sido debidamente socializada y explicada (obvio sin entrar en detalles de reserva) para que podamos tener más elementos de análisis y contexto sobre algo del mayor interés para la seguridad nacional.