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Opinión

Los coletazos de odebrecht

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
7 de julio de 2023

El escándalo Odebrecht revive en Colombia, profundizando la polarización política. Audios revelan conversaciones con implicaciones en la campaña de Óscar Iván Zuluaga.

Por Miguel Mercado Vergara En un país polarizado como está Colombia, sumergido hasta la corona como consecuencia de la estéril división no solo en materia política sino en muchos sectores de la vida nacional, un escándalo como el de Odebrecht, que ahora revive, se convierte en factor determinante que permite profundizar y caldear con mayor temperatura ese ambiente de tirantez del que no se vislumbra la calma por ningún lado sino que, por el contrario, la llama aumenta y crece en la medida en que se aproxima el debate eleccionario del mes de octubre venidero. La resurrección de Odebrecht ahora obedece, como ya es de conocimiento colectivo, a las graves revelaciones de unas conversaciones contenidas en unos audios que Daniel García Arizabaleta, ex – director de Invías, entregó a la Fiscalía General de la Nación como consecuencia del acogimiento a un principio de oportunidad a que llegó con ese ente investigador y que tienen que ver con unas conversaciones que García grabó para entonces con el ex – candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga en las que sale con salpicaduras David Zuluaga, hijo del otrora aspirante a la primera magistratura. Esos coletazos de Odebrecht por estos tiempos en que comienza el furor de las campañas electorales departamentales y municipales, que son un termómetro para las próximas presidenciales, contribuyen al resurgimiento de las pasiones políticas y se convierten en material utilizable por los pregoneros de odios para avivar sentimientos retaliatorios. Se sabe que Iván Zuluaga ya es una figura desgastada que no representa dentro de su grupo o partido ni para ninguno de sus contradictores la imagen del contendor a quien hay que desgastar para borrarlo del escenario competitivo, por lo tanto, desde ese punto de vista, es tardío pensar que llevarlo a los estrados judiciales hoy pueda ser de alguna utilidad política. Así las cosas, solo él y su familia sentirán ese calvario. Pero como en el discurrir político la liebre no deja de saltar en cualquier momento esos desafortunados episodios surgen inesperadamente y se aprovecha la coyuntura por los malquerientes para enfilar baterías y repartir veneno a diestra y siniestra. Es innegable que los episodios de corrupción de Odebrecht son de tal dimensión que perdurarán por largo tiempo y la justicia, mientras no estén cubiertos por el manto de la prescripción, tendrá que investigarlos. [email protected]