
Los caballos de Calígula

La historia repite el absurdo: nombramientos públicos sin perfil adecuado. Un exsecretario de Cultura en Medellín lo ejemplifica, evidenciando la prevalencia de estas prácticas.
Por Arianna Córdoba Díaz Desde que antiguos autores e historiadores señalaron que el cruel emperador Calígula, habría nombrado como cónsul de Roma a su caballo favorito, "Incitatus", la historia universal y la nacional no se escapa, han estado plagadas de hechos similares en los que para ejercer algún cargo, se selecciona a quien no tiene el perfil requerido para el mismo. Si bien es patético el caso del cuadrúpedo del emperador y casi que imposible que se repita -aunque vaya uno a saber- estas situaciones son más frecuentes de lo que se cree y algunas veces no hay mayor problema con ello, por ejemplo, un abogado de profesión que ejerza como diseñador de impresos en una empresa privada, porque tiene conocimientos en este campo y destrezas para el desempeño, no sería lo ideal, pero tampoco un impedimento, ni generaría traumatismo en la organización. Pero, como se dio a conocer esta semana con el ya exsecretario de Cultura de Medellín, quien admitió, en una reunión pública, que no tenía idea de lo que era una biblioteca, ni mayores conocimientos de temas culturales, hay muchas otras situaciones y mucho más delicadas, en los que personas que no reúnen los requisitos y no tienen la menor idea de las responsabilidades que le atañen son nombradas en cargos claves o directivos como funcionarios públicos. En el mencionado hecho, afortunadamente y de manera inmediata, el alcalde le pidió la renuncia y el exsecretario ofreció disculpas a la ciudadanía, al burgomaestre y se fue sin poner ninguna objeción, sin embargo, hay otras ocasiones en las que aunque sea evidente que una persona genera más perjuicio que beneficio en una organización, se mantiene allí, atornillada al poder cueste lo que cueste. Peor aún, cuando para pagar algún tipo de favor, por conveniencia o por capricho, se otorgan cruciales cargos a profesionales o técnicos que del perfil requerido para el mismo solo reúnen un 5%, algo así como nombrar ministra de Minas y Energía a una filósofa. Sí, sabemos que un mandatario quiere gobernar con sus aliados principalmente, pero debe tener claro que por más amigo y allegado que sean, estos deben cumplir con las condiciones exigidas para el cargo y no acudir a modificar el "manual de funciones y requisitos" para que X o Y personajes encajen. La persona es la que debe ajustarse al trabajo, no el trabajo a la persona.