
Lo que sigue

El mapa electoral colombiano después de las elecciones presidenciales muestra una división territorial en la que el centro del país y Antioquia impulsaron a De la Espriella, mientras el Caribe, el Pacífico y el sur respaldaron a Iván Cepeda, en donde los temas de seguridad, defensa de la empresa privada, fortalecimiento institucional, crecimiento económico y control territorial frente a grupos armados terminaron inclinando la balanza.
Vistas las cosas desde otra perspectiva, se puede concluir que los votos de Cepeda se concentraron en los territorios más pobres y que ven en los gobiernos la oportunidad para recibir ayudas como subsidios, mercados, entregas de tierra, que les permitan subsistir ante la pobreza, visión opuesta a la de otros sectores poblacionales que buscan que los gobiernos provean las condiciones para que, a través del trabajo, se generen los ingresos para pasar a estadios superiores de desarrollo. Los resultados de estas concepciones del mundo son que la periferia se mantendrá en el atraso porque no generará las rentas para salir de su trampa de pobreza estimulada por las políticas oficiales, contrario al centro, cuyas personas tienen la libertad para crear sus propias empresas y el Estado apoya a través de la provisión de bienes públicos como un óptimo sistema vial, infraestructura educativa y de salud y, lo más importante, una legislación para el desarrollo de los proyectos requeridos. Así, los aportes a la riqueza del país se producen en los sectores de mayor desarrollo económico y el recaudo tributario del impuesto a la renta del 33% y el IVA del 27% es el que permite que las zonas periféricas reciban las transferencias con destino a la población más pobre y vulnerable y, si la política oficial ataca a los sectores productivos, estará matando la “gallina de los huevos de oro”. Es hora de que la gente entienda que los recursos naturales no son riqueza por sí mismos. Hay que ponerlos a producir a través del trabajo, razón por la cual las zonas periféricas, pese a estar llenas de estos, son las más pobres, como las costas y los departamentos de Córdoba y Sucre, que es hora de que los dirigentes y académicos dejen de hablar de sus potencialidades para pasar a la acción productiva. Definido el nuevo gobierno nacional en cabeza de Abelardo de la Espriella Otero y José Manuel Restrepo e integrada sus comisiones de empalme y gabinete, que se espera sean personas con vocación de servicio, excelente formación intelectual y humana y alejadas de la politiquería, se proceda a implementar con grandeza, sapiencia y humildad, las medidas conducentes a llevar a Colombia por los caminos del desarrollo y la prosperidad para todos. ¡La gente espera el timonazo!