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Opinión

Lo que se ve venir

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
29 de septiembre de 2023

Colombia enfrenta una etapa crucial con un gobierno que busca consolidarse. Las marchas y acuerdos nacionales buscan apoyo popular. El país anhela la pacificación y prosperidad.

Por Miguel Mercado Vergara Es innegable que Colombia vive una de las etapas más cruciales de su historia. Su actual régimen, liderado por quien tiene una formación política e ideológica cultivada por fuera de los moldes tradicionales, busca consolidarse en medio de las turbulencias que son propias de las democracias participativas en donde la variedad de vertientes y corrientes del pensamiento político la dinamizan permanentemente. No es una novedad decir que dentro de ese juego que permite la democracia el gobierno acuda a incentivar el acompañamiento ciudadano así como a construir lo que se viene llamando el gran acuerdo nacional para alcanzar la aprobación de sus reformas. En ese orden de ideas se explica la permanente preocupación oficial de promover las marchas populares para congregarlas en las plazas y parques del país en busca del apoyo a la gestión gubernamental. Igualmente es entendible el afán, para esos mismos fines, con que el Presidente Petro propende por el respaldo de todos los gremios económicos del país con los cuales se han llevado a cabo distintas reuniones ya filtradas a los medios de comunicación. Acerca de las marchas queda el mal sabor referida a la financiación pero no de su respaldo constitucional porque acudir al pueblo es la más democrática demostración de civilización política. De paso constituye válido ejemplo para los actores armados que aún persisten en el empleo de la violencia, el secuestro, la extorsión, las bombas y pipetas mortales como instrumento para llegar al poder. Matar a mansalva a inermes ciudadanos no es un acto de guerra sino la más perversa acción criminal que suscita repudio general en las extrañas populares. La esperanza de alcanzar la pacificación nacional lo que hace presagiar es la consolidación de una democracia que en adelante podrá forjar con mayor vigencia la institucionalidad del país y así, sin los odios y mezquindades que generan las polarizaciones, podremos buscar juntos, a pesar de las divergencias que puedan surgir, el logro del desarrollo que permita conquistar la prosperidad que merecemos. Nuestra economía, a manera de ejemplo, con los anuncios que ha hecho el dr. Jose Félix Lafaurie, líder de uno de los principales gremios de Colombia de que con China hay convenio para la comercialización de ganado, permite decir que lo que se ve venir es bueno. Son augurios esperanzadores.