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Opinión

Lo que se debe construir

Miguel Mercado Vergara
Miguel Mercado Vergara
Columnista
27 de diciembre de 2024

El 2024 cierra con balances y el 2025 anticipa elecciones cruciales en Colombia. La política participativa definirá el futuro del país, marcada por expectativas y desafíos.

Por Miguel Mercado Vergara A escasos días de culminar el 2024 llegan los tiempos de balances, de análisis de lo hecho, de reflexión sobre lo vivido y, lo que más exige ponderación y cálculo, el tratamiento de lo que ha de hacerse en el futuro. Todo ese universo de circunstancias que rodean nuestra vivencia abarca y transciende no solo la vida familiar y social de cada quien, sino la suerte general del país que toca el interés colectivo, que es lo que preocupa a la comunidad entera. El entorno particular, con toda la carga que lleva a cuestas es asunto que se centra en el estrecho ámbito de cada quien, pero lo que traspasa esas barreras tiene otra connotación, ya que abarca los intereses de la población, toda incluyendo las grandes capas que integran el tejido social. Al finalizar el año 2024 el país se apresta a vivir un año, el 2025, centrado en los grandes intereses que genera la política participativa debido a que habrán elecciones parlamentarias seguidas de la inevitable confrontación por la puja presidencial que llena de grandes expectativas la atención de todos por escoger el sustituto del actual mandatario. Aquí es donde el debate partidista se pone al rojo vivo pues se trata nada más y nada menos que de seleccionar bien para así construir mejor a Colombia. Nuestra democracia, una de las más sólidas del mundo, no había vivido la experiencia de un gobierno de izquierda. Con la esperanza de superar la problemática multidimensional que nos aflige por décadas, se votó por un gobierno de esas características, pero hasta ahora no colma las expectativas. Se creyó que por lo menos la guerrilla y otras agrupaciones que azotan inútilmente la población acogerían los llamados generosos de la paz total y se reintegraran a la lucha civilizada, pero la realidad ha sido otra. Esa sola mención desilusiona al país entero y lo peor es que los tiempos no parecen alcanzar. Pero se aguarda con fe y esperanza que la soberanía popular se proponga escoger el dirigente que sea capaz de rescatar para todos los estadios de bienestar, prosperidad y desarrollo necesarios para sobreponernos a tanto atraso. Con el fin de lograr esos propósitos, el país entero no puede bajar la guardia; por el contrario, hay que alistarnos para dar la pelea. Feliz año Nuevo.