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Opinión

Lo que más se echa de menos en navidad

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
4 de diciembre de 2025

El primero de diciembre me desperté con muchas ganas de escuchar música de Navidad, pero no villancicos sino la música navideña colombiana que cada año da la impresión de volver con más fuerza, pero ¡qué va! No es que venga más pegadiza, es que cada vez tenemos más nostalgia y añoranza de los tiempos que ya se fueron.

Y son precisamente esas canciones que hemos cantado, coreado y bailado en la casa con los familiares o en la calle con los amigos y vecinos, las que hacen las veces de atarraya para atrapar recuerdos sumergidos en el olvido, y traerlos de vuelta para que nos estremezcan, a veces de alegría y en otras ocasiones de dolor. Entonces me pregunto qué es lo que más se echa de menos de las navidades cuando estamos lejos. Y como todavía estoy escuchando los éxitos navideños pienso que es la alegría del pueblo colombiano. Las calles con el bullicio, los adornos, las luces multicolores, la música sonando a todo timbal, el ambiente festivo un miércoles por la tarde cuando no hay nada que celebrar, pero es que en Colombia solemos celebrar la vida siempre que se puede. No obstante, creo que no, que lo que más se echa en falta es la comida de navidad. Todos esos sabrosos banquetes que se ponen en la mesa el día 24, pero también toda la gastronomía navideña previa a esos días: los buñuelos, las natillas, los tamales, los sancochos y muchas otras delicias que entre olores y sabores nos hacen sentir con más fuerza la alegría de esas fiestas. Pero creo que no, porque cuando estamos fuera, intentamos hacer las comidas nuestras y terminamos comiendo comida colombiana navideña, aunque estemos en la Patagonia. No tengo que pensar mucho más para acertar con la respuesta precisa. Un soplo de dolor me llega al pensar en toda la gente con la que no podré compartir estas navidades por la distancia. Sin embargo, me vuelvo a equivocar porque de alguna manera con tanta tecnología, con tantas videollamadas la distancia también se puede sabotear. Y entonces la certeza me atropella con un baño de realidad: lo que más se echa de menos en las navidades, estemos o no estemos en nuestro país: son aquellos que ya no están. Aquellos que partieron de este mundo, aquellos a los que no podremos abrazar estás navidades.