
Lo que el Caribe necesita

Desde hace un año estamos celebrando los 500 de la fundación de Santa Marta (1525) y dentro de siete celebraremos los 500 de la fundación de Cartagena de Indias (1533). Estas dos ciudades son las más antiguas de nuestro amado Caribe.
A comienzos del siglo XVI, por disposición del Real y Supremo Consejo de Indias, el primer nombre que tuvo nuestro enorme y variado reino fue "Nueva Andalucía", que iba desde el golfo de Urabá hasta el cabo de la Vela. Con la fundación de Cartagena de Indias hubo la necesidad de crear dos unidades territoriales para administrar nuestro exquisito lugar en el mundo: la Provincia de Santa Marta, que iba desde el Río Magdalena hasta el Cabo de la Vela; y la Provincia de Cartagena, que iba desde el Río Magdalena hasta el Golfo de Urabá. Bajo el amparo de la Corona Española, mientras fuimos la Nueva Granada, nuestros antepasados vivieron de manera organizada y próspera. Construyeron casas, iglesias, hospitales, calles, colegios, conventos, universidades, haciendas y muchas ciudades. Desde la primera mitad del siglo XVI hasta comienzos del siglo XIX, en el Caribe neogranadino generamos una enorme riqueza y un orden espiritual tan admirable que fuimos la envidia de ingleses y franceses. Nuestros enemigos históricos armaron flotillas de piratas y corsarios con el fin de saquearnos, robarnos y arruinarnos. Esta es la razón principal por la cual nuestra Monarquía Hispánica construyó el inigualable sistema de murallas, fuertes y fortificaciones de la Muy Noble y Muy Leal Cartagena de Indias: para defendernos de los hampones que querían apoderarse de nuestra riqueza material y espiritual, que durante siglos tanto nos había costado construir a todos los mestizos de origen indígena, asiático, africano y español. Nos defendimos bien, pero a comienzos del XIX triunfaron los enemigos e impusieron su lógica corrupta. Inocularon su discurso de “próceres” e "independencia". Engendraron un sistema de leyes e instituciones para favorecer a unos pocos y esclavizar a las mayorías. Desmembraron nuestras hermosas y prósperas provincias para convertirlas en “estados soberanos” y después en "departamentos". Para seguir saqueando, robando y arruinando. Y así vivimos hoy. Pensando que los problemas de Sucre son distintos a los de Córdoba y a los de Bolívar. ¡Execrables próceres! Nos enseñan desde la escuela que somos enemigos los unos de los otros y que nuestros grandes problemas no se resuelven entre todos, sino que se aplazan… ¡Hasta las próximas elecciones! Y llegan otra vez los unos y los otros, de izquierda y derecha, a decirnos que esta vez sí. Que llegó el momento. Y otra vez, como unos idiotas útiles, les votamos.