
Llorar sirve

Llorar es una respuesta natural ante la angustia, con beneficios como aliviar el estrés y conectar con uno mismo. Expertos explican su impacto en la salud mental y emocional.
Por Marta Sáenz Correa A nadie le gusta llorar, pero necesitamos hacerlo cuando ciertas situaciones nos afectan. Las lágrimas son una respuesta natural que nuestro organismo produce cuando nos sentimos angustiados, tristes, deprimidos o perturbados por algo que anda mal. Llorar es algo tan común que rara vez nos planteamos cuáles son las razones científicas que lo explican o qué efectos tiene esto en la salud. Un buen llanto es todo lo que se necesita para aliviar ese dolor en el pecho que produce la angustia, pero, al mismo tiempo, también es esa reacción que nos expone y muestra nuestra vulnerabilidad. El llanto te permite conectar contigo mismo, saber quién eres y mirar dentro de ti para observar tu universo interior y asumir tu propia debilidad con realismo. Llorar también significa lamentarse, sentir profundamente e incluso quejarse de forma amarga o desconsolada. Llorar ayuda a expresar sentimientos de tristeza o pena, pero también a arrancar otros como la ira, el dolor, o la rabia. El llanto nos ayuda a liberarnos de sentimientos negativos y a descargar el estrés que a veces nos paraliza. Sigmund Freud, inició la corriente que argumenta que el llanto es liberador o relajante. Muchos años después, investigadores de la Universidad Americana de John Hopkins, encontraron cierta relación entre el reprimir el llanto y la aparición de trastornos de ansiedad y úlcera intestinal, ya que los individuos que no exteriorizan sus sentimientos son más propensos a experimentar angustias y tensiones internas que luego se expresan como problemas de salud. También aseguran que cuando el llanto se desata tras una situación desagradable, el período de calma posterior supera al tiempo de estrés que lo provocó. Por su parte el psiquiatra español, Marc Planella afirma: los adultos lloran cuando se sienten impotentes ante un suceso concreto, para aliviar la tensión, eliminar la tristeza y comunicar como se sienten. Reitera, que el principal beneficio de llorar es su efecto como calmante natural; permite reducir la intensidad de las emociones fuertes y trabajar con ellas para solucionar problemas. A medida que las lágrimas resbalan por las mejillas, disminuye el nivel de angustia. Poco a poco la persona se relaja, se calma, se reduce la carga emocional y aumenta la lucidez para trabajar desde una parte más racional. Por el contrario, reprimir el llanto no favorece la salud. Socialmente suele tener una connotación de debilidad: los hombres están menos habilitados que las mujeres para dar rienda suelta a sus emociones; pueden expresarlas, pero no demasiado, ante el riesgo de parecer demasiados sensibles, débiles e inseguros. Sin embargo, si una persona limita al máximo sus emociones, y no se permite derramar lágrimas cuando lo necesita, acumulará rabia y agresividad.