
Llegó el momento de la sensatez y la grandeza

El exministro Cárdenas alerta sobre una "policrisis" en 2026, con desafíos como falta de gas y crisis fiscal. El autor insta a elegir un líder con experiencia y evitar soluciones populistas.
Por Carlos Vargas Rodríguez El congreso de Fenalco que se celebró en días pasados en Cartagena fue un escenario más político que técnico. Creo que muchos hicieron catarsis, pero debo destacar la proyección que hizo el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas sobre la situación que tendrá el país al final del gobierno de Gustavo Petro. El exministro se refirió a la "policrisis" que deberá manejar quien llegue a la Casa de Nariño en 2026. Dice que el país estará asumiendo en menos de dos años una conjunción de problemas muy graves en asuntos como la falta de gas, el alto consumo de energía, la crisis de la salud, la inseguridad y, por supuesto, los problemas fiscales. Ante la magnitud de este diagnóstico, es importante que no perdamos la razón y entendamos que la situación no será fácil. Se requiere desde ya buscar una persona competente, con experiencia y mucho liderazgo para que dirija los destinos del país. No se pueden seguir cometiendo errores que agraven la situación. El remedio no puede ser peor que la enfermedad. La crisis será de tal magnitud que no podemos darnos el lujo de ensayar fórmulas en donde pesen más las emociones que la razón. Aquí las buenas intenciones no bastan. Con Petro tendremos suficiente para comprender que del discurso a la praxis hay mucha distancia. El tema es que, ante tanto nivel de incompetencia en este gobierno, cualquiera de nosotros podría creerse con las habilidades y competencias para ser presidente, y no podemos caer en la trampa. Gobernar un país no es tarea fácil, y aún sumando el legado que vamos a recibir, se infiere que pueden existir temores en la baraja de personas que poseen las capacidades para asumir este reto. Obvio, es un gran desafío. A esto se debe añadir que la impaciencia de los colombianos para 2026 estará al límite y buscará, como quien se está ahogando, que alguien le arroje un salvavidas. Diría desde mi concepción que este es el momento para que los verdaderos líderes políticos de este país se despojen de egoísmos, tengan grandeza y marquen la ruta de salvación. Que no nos vayan a aparecer oportunistas, charlatanes y enredadores con fórmulas mágicas y populistas para buscar la solución de los problemas. Les podría garantizar que este escenario es el apropiado para que los expertos en marketing político saquen, como el mago del sombrero, la figura del "outsider". Creer que el "outsider" es la solución es jugar a los dados. Como puede que acertemos, también está la posibilidad de que sea un gran fracaso. El palo no está para cucharas; la sensatez debe primar. Los partidos políticos deben aprender, a manera de lecciones aprendidas, de esta tragedia. Es tiempo para alcanzar una madurez democrática que nos permita seguir adelante. De las crisis surgen grandes soluciones. Los grandes líderes de este país deben saber que los necesitamos hoy más que nunca, sin egoísmos, con sensatez y con mucha grandeza para hacer sacrificios. Y esta sensatez parte de que aquellos que se creen como los ungidos o llamados para hacer el cambio hagan una reflexión sobre si son capaces de asumir el reto para sacar adelante todo un país. Reflexión y grandeza serían las palabras de mayor trascendencia en estos momentos.