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Opinión

Lista de chequeo

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
30 de septiembre de 2023

La búsqueda de la felicidad a menudo se convierte en una lista de "deberías", pero ¿y si la clave fuera alinear tus deseos con tus acciones? Descubre el secreto.

Por Olga Hernández Bustamante Ya hice todo lo que tenía que hacer. Me he esforzado por aprender a ser mejor persona, excelente profesional, he orado, he meditado, he cantado y bailado hasta el cansancio, he hablado con las personas, he tenido paciencia, he escuchado y empatizado, me organizo, no critico ni lastimo a los demás, controlo mis emociones, de mi boca no salen sino palabras impecables y no me tomo nada personal, he leído libros de maestros, desde los maestros en negocios hasta los espirituales, voy a retiros de la iglesia, pero también de yoga y meditación… en fin, hago todo lo que se supone que debería hacer, sin embargo, no me siento feliz. _¿Cada cosa de ese listado, se alineaba en su momento con lo que realmente deseabas?_ No tengo idea, solo sé que hice todo lo que la gente que dice ser feliz hace, pero a mi nada que me llega la felicidad. La verdad ya no sé qué más hacer. Esta conversación en consulta es absolutamente real pero construida con retazos de lo conversado con muchas personas. Cuando el deseo de crecer y la trascendencia se vuelven una tarea, se camina con un temor absoluto a fallar y bajo la sombra de la aspiración de la perfección. Entonces me cruzo en el camino con quienes siguen, con esperanza ciega, a quienes tienen técnicas y estrategias para liberarse del ego, para avanzar hacia una espiritualidad plena, para ampliar la consciencia, para nutrir el alma y el cuerpo, para mejorar la comunicación con Dios, para meditar, para trascender ataduras, para centrarse en el presente, para aumentar la consciencia, etc. El problema no son estas estrategias en sí mismas, el problema es que las compran como si estuvieran en un supermercado, como si el crecimiento personal fuera el producto del uso de las técnicas adecuadas y no la simple expresión de la propia autenticidad, de lo que se desea ser, de la orientación profunda que se le quiere dar a la vida. Recuerdo a un profesor, que en una clase nos preguntó ¿Si yo quiero viajar, de Bogotá a Tunja qué necesito? Las respuestas empezaron a salir: ¡Plata para el pasaje! ¡Un carro! ¡Ropa para el frío!... nos dejó decir y decir opciones, hasta que, vencido, dijo con cara seria: Lo que más necesitan es saber dónde queda Tunja… En otras palabras, si no sabes el destino o la dirección, simplemente no vas a ninguna parte. Lo que permitió la felicidad y la trascendencia en otros solo te la otorgará a ti si alineas la búsqueda con lo que deseas. El secreto no está en la perfección de la técnica, sino en la alineación con el deseo. La acción ciega hacia un objetivo indeterminado solo nos significa desgaste y frustración.