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Opinión

Lisandro Meza

Aníbal Paternina Padilla
Aníbal Paternina Padilla
Columnista
3 de enero de 2024

Lisandro Meza Márquez, figura musical destacada, dejó un legado de virtudes y nobles ejecutorias. Su partida entristece, pero su música y recuerdo perduran en el corazón de amigos y admiradores.

Por Aníbal Paternina Padilla Hay hombres de méritos tan relevantes que dejan al morir la huella luminosa de sus virtudes y el amplio rastro de sus nobles ejecutorias. Tal acontece con Lisandro Meza Márquez, quien vivió como digno hijo del Rabí de Galilea, amando al Redentor, a su amada la música, a su esposa la niña Luz, a sus queridos hijos, a sus nietos, yernos y nueras. Y amando a sus colegas y amigos. El concepto que Lisandro Meza tuvo de la vida nos autoriza para apartar las quejas plañideras y el hueco clamor de las frases Sonoras, y pensar solo en el luchador silencioso pero enérgico, que en su sagrada misión de la vida, desempeñó un papel sustantivo. Porque majestuosa y altiva es la grandeza moral de un hombre, como grande puede ser esto por el heroísmo, sabiduría y prudencia. Por su sagacidad y carácter, por el poder que representa, delegado de sus propios conciudadanos. Empero, es más elevada la talla y más enhiesta su figura cuando cincela el bien para sus semejantes. Nos entristece la partida eterna de Lisandro hacia las regiones del empíreo, pero a la vez nos reconforta saber y comprender que abrazó con tesón y empeño el itinerario de su bella música que compendió todos los ritmos que enaltecen el pentagrama de nuestra región Caribe, Colombia y el mundo. Fuimos sus amigos sinceros y lo apreciamos con desprendimiento absoluto, y en nuestros corazones seguirá ocupando lugar preferente; fue una columna poderosa que nos sirvió de apoyo y bajo las sombras de esa amistad sin par nuestras esperanzas parece que siempre se cumplían, porque no solo nos fortalecía con sus consejos de amigos, su dicharacherismo, sus anécdotas, sino que nos ayudaba, invocando al Dios de los justos a quien siempre lo vimos implorar. Con la muerte de Lisandro Meza el universo artístico musical, la sociedad del Piñal, Los Palmitos, Sincelejo, Sucre y toda la comarca sabanera pierde a uno de sus más destacados y nobles exponentes y varones, y nosotros al entrañable artista y amigo. Ha partido el amantísimo esposo, el padre ejemplar, el abuelo amoroso, el suegro amable. El recuerdo de Lisandro será perenne y nuestro afecto será indeleble. En prueba de gratitud y como homenaje a su memoria, regaremos su losa eterna con las siempre vivas del recuerdo y glorificaremos su memoria con la consagración de un monumento a sus excelsas virtudes. Descansa en la paz del señor, querido Lisandro.