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Opinión

"Líbranos del mal…"

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
4 de agosto de 2025

"Hay flagelos que perjudican el buen desarrollo de la sociedad". Engendran conflictos y separaciones. Desarticulan uniones y nobles afectos. Causan problemas a la humanidad. A manera de un remo en el mar de la vida, que nos ayuda a navegar hacia nuestro azar, librémonos de quienes tienen la morbosa costumbre de juzgar la vida de los demás cuando nada les atañe y desenvainan la lengua cual arma blanca: matan sin desangrar. Lesionan. Sacudámonos de esas aguas silenciosas. Espantemos al "perro" que no ladra y sacudamos al enemigo gratis que se oculta en el silencio. Acecha. Protejámonos de quienes juran algo a sabiendas de que es mentira, pisotean una promesa y luego hacen lo contrario. Por su habilidad de serpenteo es un acto inmoral en la escala de degradación humana. Nos hastiamos de andar por senderos de vilezas e infortunio. Recorremos desiertos escabrosos. Quizás las acciones de algunas personas sean de altruismo, y no lo son. Están vestidos con piel de oveja. Guardémonos de quienes puedan anhelar esos intereses ocultos.

Evadamos a quien estalla con alegre sonrisa. Mientras más cercana es, se torna cruel, vulnera cimientos basados en la credibilidad. Son caricias untadas de veneno. Hay quienes se abren en un abismo sin fondo o erran en un ardiente páramo sin fronteras. Insondables. Algunos se manifiestan como veneno corrosivo, como sombra que extingue al envidioso, o un espejo que refleja su propia insatisfacción. Esto a menudo se describe como una llama que quema a quien la alimenta, un callejón sin salida hacia la felicidad, o una nube que oscurece su propio cielo. La soberbia es un velo que oculta la verdadera belleza de la humildad. Un mentiroso es un actor que olvida su guion. La mentira es un puente que se derrumba al primer paso. Se puede comparar con un muro impenetrable, un vacío frío, una sombra que no deja rastro, o un río que fluye sin alterar su cauce. También se puede ver como un escudo que protege del dolor, pero que al mismo tiempo impide sentir alegría o conexión. La indiferencia es un muro que separa a las personas más de lo que lo hacen las distancias geográficas. Es sin estrellas, un pozo sin fondo, un peso que aplasta, un bosque oscuro sin senderos, un hilo que se deshilacha. La tristeza se puede expresar de muchas maneras, como fuerza física, enfermedad que consume o una oscuridad que envuelve.