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Opinión

Leer: Una ventana al mundo

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
24 de febrero de 2024

La lectura infantil es clave para el desarrollo cognitivo y emocional. Fomentar este hábito crea universos de aprendizaje, estimulando la imaginación y la empatía. Descubre cómo impulsar el amor por los libros.

Por Glenda K. Fuentes Hace poco leí con mis hijos un libro llamado 'Todo va a estar bien', del autor colombiano Ricardo Silva Romero, un psicólogo de perros que nos enseñó el peso de las palabras, las consecuencias de nuestras decisiones y la importancia de la empatía. Era increíble ver cómo un libro nos hacía imaginar y sentir emociones distintas, pero sobre todo cómo creaba momentos agradables que trascendían en el tiempo. En el instante en que un niño sostiene un libro entre sus manos, comienza un viaje extraordinario que va más allá del tiempo y el espacio. Los libros no son solo objetos impresos con palabras; son portales mágicos que abren las puertas a un universo infinito de posibilidades y aprendizaje. Cuando un niño lee, desarrolla la capacidad de analizar los problemas, resolverlos y crear. En un libro, casi siempre el autor deja algunas señales de las características de los personajes y su entorno, pero deja al lector un gran trabajo, imaginarse los detalles, incluso lo que falta. Por ejemplo, ¿cómo es el rostro de los personajes? ¿Cómo es el tono de sus voces? ¿Dónde están? La importancia de la lectura en el desarrollo de los niños es incuestionable. Numerosos estudios científicos han demostrado que la lectura regular en la infancia está asociada con un mayor desarrollo cerebral, especialmente en áreas relacionadas con el lenguaje, la comprensión, la empatía y la cognición. La lectura alimenta la imaginación y estimula la creatividad, permitiendo que los niños exploren nuevos mundos y expandan sus horizontes. Sin embargo, para que la lectura se convierta en parte integral de sus vidas, no debe ser percibida como aburrida o como un deber. Por tanto, es esencial que todos asumamos la responsabilidad de fomentar la cultura y el hábito de la lectura. Debemos crear espacios de lectura atractivos y accesibles para todos, como bibliotecas públicas con libros interesantes y actividades lúdicas durante los fines de semana, áreas de lectura en parques y clubes de lectura comunitarios. Asimismo, es necesario que los adultos seamos modelos a seguir en cuanto a hábitos de lectura. Los niños imitan lo que ven, por lo que si ven a sus padres disfrutar de la lectura, es más probable que ellos también lo hagan. Leer en familia, hacer visitas a la biblioteca juntos o intercambiar libros entre vecinos son actividades sencillas que pueden fomentar el amor por la lectura. Apostar por la cultura y el enriquecimiento personal a través de la magia de los libros siempre será una elección ganadora. Como dijo Cicerón, "Un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma". Entonces, ¿por qué no comenzar este viaje de descubrimiento y aventura con nuestros niños hoy mismo? La lectura no solo abre las puertas del conocimiento, sino que también crea momentos inolvidables que perdurarán para siempre.