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Opinión

Lecciones del panorama macroeconómico

Manuel Cadrazco Martelo
Manuel Cadrazco Martelo
Columnista
27 de marzo de 2024

Las instituciones de Latinoamérica y el Caribe frenaron riesgos macroeconómicos en 2023, con un crecimiento del 2,1%. El BID propone enfocarse en productividad y capital humano para un desarrollo sostenible ante la esperada desaceleración.

Por Manuel Cadrazco Martelo Las instituciones en América Latina y el Caribe actuaron para atajar los peligros macroeconómicos en 2023. Los bancos centrales subieron rápidamente las tasas de interés ante el aumento de la inflación, y los gobiernos, por su parte, impulsaron políticas fiscales que contribuyeron a cerrar el déficit primario promedio, llevándolo incluso a un nivel menor al anterior a la pandemia del Covid-19. Estas contundentes respuestas, sumadas a supervisión y regulación financieras sólidas y a mercados financieros resilientes, llevaron a las economías de la región a superar las expectativas, con un crecimiento del PIB que alcanzó el 2,1% en 2023, un punto porcentual por encima de las predicciones de principios de 2023. Ahora, se avecinan desafíos a corto y mediano plazo, ya que se espera una desaceleración del crecimiento mundial en 2024 y los analistas de mercado prevén que el crecimiento en la región se reduciría al 1,6%, y regresaría al promedio de largo plazo del 2% en 2025. Según estimaciones, esta tasa de crecimiento es insuficiente para satisfacer las crecientes demandas de servicios, calidad de vida y desarrollo económico que se requiere. Recientemente el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en un informe planteó lineamientos de política pública en este sentido, y se enfocó en dos conceptos que pueden servirle de guía a nuestro departamento: productividad y capital humano; acompañadas estas de más y mejor educación, y capacitación. Para potenciar la productividad es crucial invertir en infraestructura y tecnología que mejoren los procesos productivos. Además, se debe fomentar la capacitación y formación continua del capital humano, brindando acceso a educación de calidad y programas de entrenamiento en habilidades técnicas y empresariales. Otra acción importante es promover la innovación y el emprendimiento, apoyar a los emprendedores locales y facilitar el acceso a financiamiento para proyectos innovadores estimula la creación de nuevas empresas y la diversificación económica. Asimismo, es esencial mejorar la conexión de Sucre con los mercados regionales y globales, facilitando el comercio y la exportación de productos locales. Así mismo, programas educativos, y ruedas de negocios que fortalezcan las habilidades de la fuerza laboral, impulsando la innovación, la eficiencia y la competitividad empresarial en la región. Lo anterior, debe ir acompañado de un objetivo basado en atraer inversión a nuestro departamento; creer en el potencial de nuestra gente más que una consigna idealista debe ser un objetivo de política pública sólido, combatir al rezago escolar y apoyar aquellas personas que se atreven a emprender, por ejemplo, es fundamental para garantizar el desarrollo económico del futuro.