
Las vicisitudes de la paz total

Tras 15 meses, la "paz total" en Colombia se estanca. La negociación con el ELN revela fallos en la definición de objetivos y la naturaleza del Estado, generando dudas sobre el proceso.
Por Valmiro Sobrino Oliveros En su campaña presidencial a más de los trenes voladores y otras ofertas el presidente sustentó su programa de gobierno sobre tres ejes temáticos: la reforma agraria, la justicia social y la paz total como una manera de reconciliar a los colombianos, acabar la violencia y aclimatar la concordia nacional como presupuesto básico para la construcción de una gran nación. La paz total, entendida como el sometimiento al Estado de Derecho de todos los actores armados y la terminación de la delincuencia común en los campos y las ciudades es una necesidad para que un país pueda alcanzar sus objetivos superiores. Es por eso que la paz es un derecho fundamental. Pero el proceso de paz luego de 15 meses se estancó. Al contrario, hoy hay más delincuencia, más secuestro y extorsión, más crecimiento de los grupos armados. El gobierno se ha equivocado y me referiré por cuestiones de espacio solamente a la negociación con el ELN. Una negociación para terminar un conflicto armado o no armado necesita antes de comenzarla, definir con absoluta precisión los términos, los métodos y los objetivos. ¿Quién es el ELN? ¿Cuál es su estatus? ¿Tiene el carácter de un grupo político o de un grupo delincuencial terrorista?. ¿Cómo puede explicarse que si el gobierno aceptó que es un grupo político, a estas alturas de la negociación se descubra que esta organización se financia con el secuestro y la extorsión?. ¿Puede darle usted el carácter de político a un grupo que públicamente dice que ellos se financian con la delincuencia común? Conclusión, el gobierno se sentó a discutir la paz con un grupo que no conocía. Ahora de una manera cínica piden que el estado les financie la guerra para dejar de secuestrar y ellos tienen razón porque esa ha sido su naturaleza la cual el gobierno no definió antes de sentarse a conversar. Pero hay otro hecho preocupante: el punto último de la negociación si es que llega hasta allá: “La naturaleza del Estado”. ¿Cuál naturaleza?. ¿Es que con ellos se va a negociar la implantación en Colombia de otro tipo de Estado que no sea el democrático?. Desde ahora este es un punto que jamás podía estar en una agenda de ninguna negociación. Grandes vicisitudes de la paz que no se resuelven cambiando los comisionados sino redefiniendo los términos de la negociación.