
Las vacas voladoras. Ellos están aquí. ¿Abducidas?

En Sucre y Córdoba, las vacas desaparecen misteriosamente. Robos masivos de ganado, con más de 50 reses, desconciertan a ganaderos y autoridades, generando incertidumbre y alarma.
Por Silverio José Herrera Caraballo En Sucre y Córdoba, algo insólito está ocurriendo: las vacas están aprendiendo a volar, o al menos eso parece, porque en lo que va de este año, en diferentes fincas de Sucre, Córdoba y Bolívar decenas de reses han desaparecido misteriosamente de las fincas. No hablamos de un par de animales, no. Hablamos de cantidades que superan las 20, 40 y hasta 50 cabezas de ganado. Y no estamos hablando de robos discretos, sino de operaciones dignas de una película de acción, con camiones entrando y saliendo sin que nadie vea ni escuche nada. Al parecer, las vacas no solo vuelan, también son sigilosas, estoy casi por creerle a Petro en su decir que: ellos están aquí y nos están mirando (¿acaso serán abducciones?) La incredulidad de los ganaderos crece con cada nuevo robo, mientras miran al cielo esperando encontrar a sus vacas sobrevolando los campos. Porque, claro, si nadie las ha visto partir por tierra, ¿qué otra explicación queda? Sin embargo, lo más preocupante no es la magia detrás de las desapariciones, sino la respuesta de las autoridades. O, mejor dicho, la falta de ella. La Fiscalía General de la Nación, y Policía Nacional, entidades a las que los ganaderos recurren con la esperanza de obtener alguna respuesta, parecen estar tan desconcertadas como el resto. (bueno, dicen hacerlo, y tenemos que creerles) Mientras las fincas se vacían, ellos siguen buscando pistas que nunca llegan, y los resultados de sus investigaciones se esfuman igual que el ganado. Se espera que, ante robos de esta magnitud, las fuerzas del orden desplieguen todos sus recursos para combatir el abigeato. Sin embargo, la realidad es que los ganaderos continúan contando sus pérdidas mientras la policía parece no dar pie con bola. La pregunta es inevitable: ¿qué está pasando con la seguridad rural en estos departamentos? La falta de resultados no solo es desconcertante, es alarmante. Los ganaderos, que invierten años en el cuidado de su ganado, ven cómo su esfuerzo se esfuma en cuestión de horas sin que nadie logre detener a los responsables. Y, mientras tanto, las "vacas voladoras" siguen su ruta misteriosa, dejando atrás la incertidumbre y la impotencia en cada finca. Aprovecho la ocasión para hacerle una petición respetuosa a manera de recomendación a la Policía Nacional, en especial a su seccional de carabineros. Es hora de sacar los caballos, a los que en los últimos tiempos solo hemos visto en cabalgatas y desfiles, deben entender que hay lugares en la zona rural a donde es imposible llegar en cualquier tipo de vehículo automotor y esto los bandidos lo saben, es hora de articular mejores estrategias con el ICA, las diferentes subastas o comercializadoras de ganado, puestos de control de Policía de carreteras sobre las vías y demás medidas que se puedan adoptar. Es necesario que se determine cuál es la verdad en el problema, de lo contrario seguiremos pensando como el mandatario colombiano: ellos están aquí, nos observan y ahora se están llevando las vacas al espacio. No quiero imaginarme como puede ser un asado marciano. Ahora bien, y es importante recalcar que es también responsabilidad mayor por parte de los ganaderos el asegurar de la mejor forma sus predios, arreglar las cercas, corrales e incluso extremar las medidas en cuanto a la escogencia del grupo de colaboradores en las explotaciones ganaderas. Lo anterior para recordar el triste suceso donde fueron asesinadas tres personas en Córdoba la semana pasada, hecho que enlutó a los dos departamentos. La denuncia inmediata es importante, solo así la actuación de las autoridades será efectiva, si no media denuncia formal, la fuerza pública aún queriendo no puede hacer más. Aun así, es hora de que la Policía Nacional deje de mirar al cielo buscando respuestas. Las vacas no vuelan, pero los ladrones sí se mueven rápido, y hasta ahora, lo único que parece haber despegado es la confianza del gremio ganadero en las autoridades. Y eso es muy grave. No quiero cerrar esta columna sin dejar de agradecer al señor teniente coronel Yerly Alexander Carreño Landazábal, comandante del BIM 14 de la Br 1 de infantería de marina de corozal, por sus esfuerzos y compromiso con la seguridad rural en la jurisdicción. Se tenía que decir, y se dijo.