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Opinión

Las mariposas

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
29 de noviembre de 2023

El 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, recuerda a las Hermanas Mirabal. En Colombia, la lucha femenina en política persiste ante la violencia de género.

Por Natalia López Fuentes ¿Cuántas mariposas hay en Colombia? La Asamblea General de las Naciones Unidas estableció el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, conmemorando la lucha de las Hermanas Mirabal, tres luchadoras y valientes mujeres que, con su movimiento político llamado "14 de junio" ejercieron resistencia a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana. Como consecuencia de esta lucha ferviente contra el régimen de Trujillo, "Las Mariposas" como fueron apodadas las Hermanas Mirabal -dado que con este seudónimo se identificaba Minerva-, fueron asesinadas por las fuerzas del Estado el 25 de noviembre de 1960, lo que generó el rechazo y la indignación de un pueblo que conllevó al año siguiente al declive del dictador. Así como Minerva, María Teresa y Patria Mirabal, hay muchas mujeres en Colombia abriéndose caminos en espacios de decisión. Sin embargo, participar en estos espacios implica, aún hoy, una lucha. Aunque hayan pasado 63 años de la muerte de las Hermanas Mirabal, la política sigue siendo un terreno hostil para las mujeres; y nuestro país no es ajeno a esta realidad. Una forma particular de violencia basada en género se ejerce sobre nosotras por el solo hecho de ser mujeres y se agudiza aún más si reclamamos su erradicación. Se busca silenciar nuestras voces y restringir nuestra participación, constituyéndose así una clara amenaza para la democracia y para el ejercicio de nuestros derechos. Nuestro territorio no fue la excepción. Mi experiencia en el reciente debate electoral me permitió vislumbrar una violencia política contra la mujer que tomó distintas formas, y que, si bien está enraizada y hasta naturalizada, debe ser erradicada. Esa vivencia me impulsa hoy a hacer un llamado a nuestro género a tener valentía siempre, a ser resilientes, a resistir y a insistir las veces que sea necesario hasta lograr todo aquello que nos proponemos. No hay duda que es el momento de la mujer. Es la hora de que todas gocemos de garantías y podamos participar y ejercer plenamente nuestros derechos. Por más mujeres en espacios de decisión; la fuerza femenina debe hacerse sentir tanto en el sector privado, como en lo público. Y por último, una reflexión: a las Mariposas no las pueden silenciar, nuestra voz, la voz de las mujeres, no puede ser apagada. Renunciar a la lucha no puede ser una opción. No desistamos, porque como dice una frase que leí hace poco: "no se puede volar sin despegar los pies del miedo".