Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Las encuestas y las morcillas

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
4 de mayo de 2026

Las encuestas son como las morcillas: gustan mientras no se sepa cómo las hacen. La frase, atribuida a Álvaro Gómez Hurtado, nació cuando reaccionó con ironía ante sondeos que lo ubicaban rezagado en una campaña presidencial. Su crítica apuntaba a la cocina interna de algunas mediciones: quién las paga, cómo se formula la pregunta, a quién se llama y qué interés político existe detrás del resultado.

La historia le ha dado razones. En Colombia, las encuestas varias veces han fallado o se han quedado cortas. En 2022, muchos sondeos registraban a Rodolfo Hernández lejos del segundo lugar meses antes de la votación, pero terminó entrando a segunda vuelta y desplazó a Federico Gutiérrez. En 2018 también hubo diferencias entre mediciones y resultados finales, especialmente en los márgenes reales de segunda vuelta.  En el exterior los errores abundan. En Estados Unidos, varias encuestas subestimaron el triunfo de Donald Trump en estados clave. En Reino Unido, numerosos sondeos no anticiparon con precisión el resultado del Brexit. Y en Brasil, las diferencias entre sondeos y urnas también han sido tema recurrente. En Colombia, la desconfianza aumenta cuando ciertas firmas parecen inclinarse siempre por el candidato oficialista. El Centro Nacional de Consultoría ha sido cuestionado por opositores debido a sus millonarios contratos estatales —superiores a 15 mil millones en distintos periodos, según reportes públicos— y por publicar mediciones que, para muchos, favorecen al poder de turno. Mientras tanto, firmas internacionales sin esa cercanía local suelen mostrar panoramas más abiertos y competitivos. Sin embargo, ninguna encuesta reemplaza la calle. Hoy, mientras algunas mediciones intentan imponer narrativas, la campaña de Abelardo de la Espriella exhibe plazas llenas, entusiasmo ciudadano y fervor popular. Esa energía no siempre cabe en una muestra telefónica ni en una tabla estadística. Las encuestas sirven como fotografía del momento, pero no son sentencia. El voto real se cuenta en las urnas, no en la cocina de las morcillas.