
Las encuestas electorales violan la Constitución

El voto secreto, un pilar de la democracia colombiana, se contrapone a la influencia de las encuestas electorales. Estas, al ser divulgadas, atentan contra la soberanía popular y manipulan al electorado.
Por Carlos Rodríguez Santos El derecho de elegir y ser elegido es un derecho humano de orden político que se concreta mediante el "voto", considerado como auténtico de la democracia representativa como el nuestro; entre nosotros, condicionado por la ciudadanía, que se adquiere con la mayoría de edad (art. 3 y 40, núm. 1°, Const.) Nuestra Constitución establece claramente el deber del Estado colombiano de velar porque el "voto" se ejerza en forma secreta por los ciudadanos en cubículos individuales instalados en cada mesa de votación, sin perjuicio del uso de medios electrónicos o informáticos; de modo, que el voto en Colombia es secreto y el Estado colombiano debe ser eficaz en que se ejerza de esa forma (art. 258). Ahora bien, las encuestas constituyen un método de investigación que recopila información, datos y comentarios por medio de una serie de preguntas específicas. La mayoría de las encuestas se realizan con la intención de hacer suposiciones sobre una población, grupo referencial o muestra representativa. Constituyen una fuente de información e insights fundamentales para comercios, medios de comunicación, y cualquiera que forme parte de la economía de la información. Pero si el "voto es secreto" y, además, nuestra Constitución establece el deber del Estado colombiano de velar porque el "voto se ejerza en forma secreta por los ciudadanos en cubículos individuales instalados en cada mesa de votación, sin perjuicio del uso de medios electrónicos o informáticos", mal podría existir encuestas electorales y ser divulgadas, además que es un irrespeto contra el pueblo mismo como titular de la soberanía, pues, el voto no se trata de un bien o servicio de mercado que requiera de opinión pública. Mientras el voto en nuestro Estado sea un "derecho humano y secreto", las encuestas electorales no aportan ningún beneficio a nuestra democracia y soberanía, sino por el contrario, inciden en que el electorado pierda las características de seres humanos y pasen a ser masa de consumidores, manipulados a través de técnicas de mercadotecnia. Con esta violación a nuestra Constitución dejamos en evidencia, además, que carecemos de discernimiento del sentido o alcance del derecho de elegir y ser elegido en nuestra democracia. Se las dejo allí.