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Opinión

Las elecciones y las inundaciones

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
26 de febrero de 2026

Las inundaciones que azotaron al departamento de Córdoba, que todavía no han cesado por completo y que nos mantienen en alerta permanente y con el credo en la boca, han condicionado las elecciones para el Congreso de la República, que tendrán lugar el domingo 8 de marzo.

Nada será igual porque nuestra clase política, que estaba acostumbrada a ofrecer, a prometer, a ilusionar con discursos, a abrazar y a besar para entrar en el corazón de los electores, se ha topado con un pueblo en desgracia. Un pueblo urgido de solidaridad, de apoyo sincero, de ayuda humanitaria, pero sobre todo de compromiso, sí de compromiso por parte de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de socorrerlos como gobernantes. Por eso será difícil que un afectado por las inundaciones —ya sea que haya sufrido con la llegada del agua hasta sus casas o tan solo que haya tenido que evacuar por prevención— vote por algún candidato solo por una promesa, solo por un publirreportaje donde sacaba pecho de lo que hizo por determinadas comunidades. La gente sabe quién fue quién en esta tragedia que aún no ha terminado. Y eso va a pesar a la hora de entrar al cubículo y tener que elegir un número al que marcar en el tarjetón. Aquellos líderes políticos que en los barrios gozaban de cierto poder para aglutinar vecinos en función de alguna campaña o candidato, hoy no tienen tanto poder, toda vez que cada vecino afectado por el temporal ha visto la cara de quienes han estado de corazón frente a la emergencia. Y eso, desvanece el efecto de cualquier discurso político esperanzador, de cualquier promesa electoral, o de cualquier intento de compra de conciencia a cambio de favores o de dádivas. Los que actuaron a conciencia y sin miramientos, llevando ayuda y auxilio a los afectados sin importar si eran o no sus votantes, seguramente verán reconocido ese apoyo. Los que no necesitaron cámaras para entrar a ayudar y a dar una voz de aliento, tienen todas las posibilidades de que la gente los acompañe con el voto.  Si hay algo que sabe el votante cordobés es distinguir quién lo ayuda y quién no, quiénes fueron a posturear durante la emergencia y quiénes metieron el hombro por los suyos.