
¡Las cuentas no dan!

Gustavo Rojas Pinilla logró en 1970 la segunda votación presidencial en unas elecciones cuestionadas por posibles fraudes, enfrentándose al candidato del Frente Nacional, Misael Pastrana Borrero. Las elecciones resultaron bastante reñidas y el resultado oficial fue de 1.625.025 votos por Pastrana y 1.561.468 votos por Rojas, proclamándose a Pastrana como presidente para el periodo 1970-1974; sin embargo, Rojas y sus partidarios siempre calificaron de fraudulentas esta elección y algunos medios periodísticos e historiadores señalan la dudosa veracidad de esos resultados, pues, cuando se reanudó la entrega de datos a la mañana siguiente, la tendencia cambió de manera drástica y estadísticamente atípica. Este suceso ha sido el referente histórico de los fraudes electorales en nuestro país.
Resulta que, en las elecciones presidenciales pasadas, se observa que el candidato del gobierno gana en toda la costa caribe, incluso en la ciudad natal del otro candidato (Montería) y obtiene una votación superior a la del mismo Petro hace cuatro años, a pesar de que el otro candidato gastó $ 26 mil millones. Entonces, la aporía es: ¿si la costa caribe define presidente de la República y Cepeda empieza ganando en un 56%, por qué pierde? ¿Y el otro empieza ganando luego de caerse dos veces la página de la registraduría? ¿Y gana con una diferencia mínima? Algunos pretenden analizar diciendo que lo que ocurrió fue que los votos de Paloma, en última, decidieron votar por el candidato apodado como el "animal silvestre originario exclusivamente del continente asiático" y que los votos que sacó la candidata (Paloma) son votos del "centro derecha". ¡Esto puede ser cierto, pero aún las cuentas no dan!, pues hay algo muy fundamental: Petro ha sido el único presidente que cierra su período con un favoritismo mayor al 50% y rindiendo cuenta en las plazas públicas que no les cabe un alma. Con razón, el presidente de la República manifestó no aceptar el preconteo y pide las actas de escrutinios oficiales, y esto es sano para la democracia, además de que es propio del derecho de elegir y ser elegido, pues, ¿no ha podido existir errores humanos en el preconteo?; además, la compra de votos es una realidad, así como el fraude electoral en Colombia tiene un antecedente histórico grave (caso Rojas Pinilla). Se las dejo allí.