
Las corralejas, más vivas que nunca

En las corralejas, el porro "Imágenes" enciende pasiones. La música, esencia cultural, impulsa el turismo local y genera un impacto económico significativo, pese a debates sobre el espectáculo.
Por José Armando Benítez Tuirán En los palcos de la corraleja el porro Imágenes es interpretado de manera magistral por una banda pelayera. Los músicos, que dejan el alma en la interpretación de cada nota de la pieza, consienten el instrumento para que la canción llegue, hasta los oídos de los presentes, como un sonido celestial. La gente vibra de emoción y sentimiento porque se les espeluca el cuerpo. De repente la banda deja de tocar. Y por un instante es como si el mundo se detuviera. Pero enseguida la gente grita en coro y de manera acompasada: "Sueño con imágenes muy tristes/ Amores que nunca existen/ Sombras que solo se van/ Hago castillitos en el aire/ Procurando de alcanzarte/ Pero mi tiempo se va". Las trompetas, clarinetes, y bombardinos vuelven a anegar la tarde con sus sonidos criollos, corronchos y mágicos que transportan al pueblo a una ambrosía de disfrute y placer. Y es que las corralejas hace mucho tiempo dejaron de ser el contentillo que daban los hacendados a los peones cada año, para convertirse en parte de la esencia de la cultura tradicional de los pueblos de Córdoba y Sucre. Y por extensión de algunos poblados de Bolívar, Atlántico, Magdalena y Antioquia. Estas fiestas autóctonas de nuestro folklore movilizan una cantidad impresionante de turismo local que genera un gran impacto en la economía de los pueblos. Las cabalgatas, los picós, las alboradas, los fandangos, las porro vías, las casetas y todas las otras actividades que están ligadas a esta celebración, son eventos que aglutinan una gran masa social. Son gentes que han crecido rodeadas de una fiesta que, a pesar de los nuevos tiempos, los identifica y les hace sentirse felices. Apartando el debate de lo que ocurre dentro del ruedo, tanto el maltrato ejercido sobre el animal, como la exposición de la vida de las personas que entran a jugar en la plaza, el espectáculo taurino en sí, podríamos decir que ha perdido peso frente a las otras actividades. De todas maneras, estamos en mora de autorregular el espectáculo que tiene lugar en el ruedo, para que sea compatible con las nuevas leyes anti taurinas que acechan y amenazan con poner fin a esta gran fiesta. Muchos las daban por acabadas, pero para bien o para mal, las fiestas en corralejas están más vivas que nunca.