
La Vorágine

"La Vorágine", clásico de José Eustasio Rivera, cumple 100 años. La novela colombiana de 1924 denuncia la explotación en la selva amazónica y es un poema nacional.
Por Rafael Hernández Mestra. La Vorágine es una novela del escritor colombiano José Eustasio Rivera. Fue publicada en 1924 y está considerada un clásico de la literatura colombiana y latinoamericana. La novela, con algunas influencias del romanticismo y el modernismo, forma parte de las obras del realismo social latinoamericano. Con abundante regionalismos en el lenguaje, el relato cambia de narradores, que se sucede e intercala. La historia desarrolla la relación de una pareja de amantes, el poeta Arturo Cova y Alicia, que se fugan a la selva amazónica. A través de ellos, Rivera expone la situación de colonos e indígenas, maltratados y sometidos a un trato deshumano por sus patrones durante la fiebre del caucho, a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. Podría compararse La Vorágine, esa novela extraordinaria e inagotable que está cumpliendo cien años en este 2024, con las grandes epopeyas que reunían las escenas protagonizadas por algún personaje heroico que de paso encarnaba las luces y las oscuridades de una nación, de un pueblo. La Vorágine es, de cierto modo, el poema nacional, el cantar de gesta en donde se denuncian la explotación, las miserias, el machismo y el patriarcalismo, y se retratan el misterio, el romanticismo, el coraje y el amor por la belleza, que tanto marcaron a Colombia. A estas alturas La Vorágine, es ya parte de la tradición literaria del mundo. Desde la primera frase, "Antes que me hubiera apasionado por mujer alguna, jugué mi corazón al azar y me lo ganó la violencia", es claro que estamos ante una obra capital escrita en castellano para ser traducida en todas las lenguas. El viaje de su angustiado protagonista, el poeta Arturo Cova es el mismo descenso a los infiernos de Ulises o de Eneas, pero pinta, además el drama de la desigualdad que dio forma a los países latinoamericanos y que hoy se vive, especialmente en países como Nicaragua, Venezuela, la misma Argentina y desgraciadamente en Ecuador donde ha llegado un joven a la presidencia, con mano dura a poner orden al estilo Bukele, algo que deberíamos imitar en nuestro país Colombia, para no estar en el caos, en el despelote y en el desgobierno que nos encontramos. Te destacamos Le doy gracias a Dios por haber pertenecido a una generación en la que la lectura y la literatura eran primordial, donde pudimos leer no solo los clásicos colombianos, si no, los clásicos españoles y rusos. Qué bueno sería que los jóvenes de hoy se interesaran por la lectura.