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Opinión

La visión monárquica del mundo

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
31 de mayo de 2024

En un mundo confuso, ser monárquico, católico e hispanista es revolucionario. La Monarquía, basada en la fe y la aristocracia, se contrapone a la república y su "kakistocracia".

Por Ensuncho De La Bárcena Jesucristo es Rey de Reyes y Señor de Señores. A Él todo el Honor, el Poder y la Gloria. En un mundo tan progre, mediocre, confundido, vulgar y arribista, estar vivo es lo más revolucionario. Y lo más vanguardista es ser Monárquico, Católico y Taurino, es decir, Hispanista. Sin prejuicios ni complejos. El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que Nuestro Mesías, ungido por el Padre con el Espíritu Santo, ha sido constituido "Sacerdote, Profeta y Rey". Todos estamos llamados a lo mismo. Y solo es posible cumplir a cabalidad nuestra Misión por la gracia del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Amarás a tu prójimo como a ti mismo" (San Mateo 22, 37-39). La Monarquía es una forma de organización del Estado en la que la jefatura y representación supremas son ejercidas por un Rey o Reina. Y está sustentada en asuntos de Naturaleza y Fe, porque es una institución de carácter hereditario en la que el Monarca es el primogénito de la Familia Real. Como sabemos que la vida tiene origen Divino, nuestro Jefe de Estado no es elegido por el pueblo (manipulable y desinformado) sino por Dios, Creador del Universo. No es casualidad que Don Fernando II de Aragón y Doña Isabel I de Castilla fuesen llamados "Católicos" por su Santidad, el Papa Alejandro VI. ¿Sabían que Católico significa Universal? Sin Dios no hay Corona. En cambio, la república es producto del ateísmo o del agnosticismo. Son dos modelos muy diferentes de Estado. Uno está concebido para ser el reflejo de Dios en la Tierra, mientras que el otro sirve a intereses oscuros y mezquinos. La Monarquía está apoyada en la Aristocracia, gobierno de los mejores, clase noble y educada que inspira, desde el corazón, lo mejor del individuo y de la sociedad. Mientras que la república, en términos actuales, está sustentada en la kakistocracia, gobierno de los peores: gente sin nobleza ni educación que pretende el vulgar imperio de la mediocridad. Ejemplo de esto son los congresistas que, con un discurso falsamente animalista y mucha corrupción de por medio, prohibieron las corridas de toros en Narcolombia. Al mismo tiempo que luchan contra la prohibición del consumo de veneno y aprobaron el asesinato de bebés hasta el sexto mes de embarazo. Así de incoherentes son. Ya sabemos para quién trabajan. Prefieren al animal, como Hitler a su perro. Presidente: la Cultura no se prohíbe, ni el Arte se persigue. Su abyecto gobierno caducará, mientras la Hispanidad florecerá.