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Opinión

La violencia en el Valle del Cauca

Carlos Rodríguez Santos
Carlos Rodríguez Santos
Columnista
25 de mayo de 2024

La violencia en el Valle del Cauca, marcada por conflictos históricos y geográficos, se intensifica. Desde la violencia partidista hasta el narcotráfico, el territorio enfrenta una compleja problemática.

Por Carlos Rodríguez Santos A propósito de los últimos enfrentamientos armados en el Valle del Cauca ante la política antidrogas del gobierno, que busca transformar el paradigma hacia la protección de la vida y el medio ambiente, cabe contextualizar la violencia en el territorio vallecaucano, pues, el departamento geográficamente se caracteriza por la llanura del Pacífico, la Cordillera Occidental, el valle del río Cauca y el flanco occidental de la cordillera central, dividiéndose en medio de esta geografía en 42 municipios, lo que explica su diversidad cultural y etnia. Entonces, son varios factores históricos que determinan la conflictividad en dicho territorio, que parte de la violencia partidista y la agroindustria de la caña y la producción de café y frutales durante los años cincuenta del siglo XX, que trajo despojo, deterioro ambiental y violencia campesina y étnica y en el año de 1953, surge la guerrilla liderada por "Tirofijo" para promover en el territorio las ideas izquierdistas. A esta crisis agraria y campesina, debe aclararse que en Tuluá nacieron la "pájaros", nombre dado en 1950 tras el ascenso de Laureano Gómez a la presidencia y con el poder definitivamente conservador, cuyo objetivo era asesinar e intimidar a los residentes y campesinos liberales, dejando como víctimas también a indígenas que lucharon por la tierra y su autonomía, estos últimos, v.g., crearon la organización más importante del país en defensa de la tierra, la autonomía y cultura de las comunidades indígenas: el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric). Los "pájaros", en últimas, terminaron en sicarios que actuaban a cambio de un pago, contratados por finqueros, hacendados y comerciantes de la clase alta y media para defender sus intereses. Finalmente, en los setenta aparecen los narcotraficantes en el centro y el norte del territorio, tomando el control en municipios geoestratégico que servían de corredores a otras regiones y financiando campañas presidenciales desde hace más de una década, intensificando y arraigando hasta hoy la violencia vallecaucana. Entre 1973 y 1974, el M-19 comenzó a funcionar en colegios y universidades de Cali y en algunos sindicatos. De modo, que en este contexto es que hay que discernir la violencia actual en el territorio vallecaucano. Todo un legado ilícito. Se las dejo allí.