
La violencia en el Valle del Cauca

La violencia en el Valle del Cauca, marcada por conflictos históricos y geográficos, se intensifica. Desde la violencia partidista hasta el narcotráfico, el territorio enfrenta una compleja problemática.
Por Carlos Rodríguez Santos A propósito de los últimos enfrentamientos armados en el Valle del Cauca ante la política antidrogas del gobierno, que busca transformar el paradigma hacia la protección de la vida y el medio ambiente, cabe contextualizar la violencia en el territorio vallecaucano, pues, el departamento geográficamente se caracteriza por la llanura del Pacífico, la Cordillera Occidental, el valle del río Cauca y el flanco occidental de la cordillera central, dividiéndose en medio de esta geografía en 42 municipios, lo que explica su diversidad cultural y etnia. Entonces, son varios factores históricos que determinan la conflictividad en dicho territorio, que parte de la violencia partidista y la agroindustria de la caña y la producción de café y frutales durante los años cincuenta del siglo XX, que trajo despojo, deterioro ambiental y violencia campesina y étnica y en el año de 1953, surge la guerrilla liderada por "Tirofijo" para promover en el territorio las ideas izquierdistas. A esta crisis agraria y campesina, debe aclararse que en Tuluá nacieron la "pájaros", nombre dado en 1950 tras el ascenso de Laureano Gómez a la presidencia y con el poder definitivamente conservador, cuyo objetivo era asesinar e intimidar a los residentes y campesinos liberales, dejando como víctimas también a indígenas que lucharon por la tierra y su autonomía, estos últimos, v.g., crearon la organización más importante del país en defensa de la tierra, la autonomía y cultura de las comunidades indígenas: el Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric). Los "pájaros", en últimas, terminaron en sicarios que actuaban a cambio de un pago, contratados por finqueros, hacendados y comerciantes de la clase alta y media para defender sus intereses. Finalmente, en los setenta aparecen los narcotraficantes en el centro y el norte del territorio, tomando el control en municipios geoestratégico que servían de corredores a otras regiones y financiando campañas presidenciales desde hace más de una década, intensificando y arraigando hasta hoy la violencia vallecaucana. Entre 1973 y 1974, el M-19 comenzó a funcionar en colegios y universidades de Cali y en algunos sindicatos. De modo, que en este contexto es que hay que discernir la violencia actual en el territorio vallecaucano. Todo un legado ilícito. Se las dejo allí.