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Opinión

La vida en dos canciones con enfoques opuestos

Luis Paternina Amaya
Luis Paternina Amaya
Columnista
30 de junio de 2024

Dos canciones, "Los Caminos de la Vida" y otra de Jorge Celedón, contrastan pesimismo y optimismo ante la vida. Un análisis de su éxito revela una sociedad consumista y contradictoria.

Por: Luis Paternina Amaya Son muchas las canciones que tienen en la vida el tema que las inspira. Pero dos me llaman la atención por el pesimismo que una trasmite, frente al optimismo que nos hace llegar la otra, aceptadas ambas por el público con un éxito incuestionable que habla de una sociedad atrapada por el consumismo, donde los mensajes, aunque contradictorios, los aceptan y consumen con igual intensidad. "Los Caminos de la Vida", dice su autor Omar Geles, no son como él se los imaginaba, es decir, difíciles de andarlos. Y para expresar tan lamentosa afirmación, narra "el mar de sufrimientos tormentosos" que le tocó pasar a su madre para criar a sus hijos. Se ha comentado por estos días y con mucho dolor la lamentable y prematura partida de Omar que, hasta desde el corazón de la democracia, un senador cantó la emblemática canción, así como el precandidato presidencial Juan Manuel Galán, también lamentó en columna publicada en este diario, el sensible fallecimiento para el mundo vallenato. Pero retomando el hilo que motiva esta nota, siempre tuve la inquietud de preguntarle al autor de "Los Caminos de la Vida", ¿cómo deben ser entonces esos caminos para que no sean tan difícil de andarlos? Respuesta que se llevó a la celestial morada. Más, si nos fijamos en las últimas imágenes que la televisión nos hizo llegar del carismático y talentoso compositor, intérprete, arreglista y productor, siempre expresivo, risueño, optimista, exitoso y feliz, sin duda alguna, son actitudes que me indican que, si encontró la fórmula para transitar los mentados Caminos lejos de las dificultades que nombra en la composición al lado de su madre, más bien los recorría llenos de flores, saboreando las mieles del éxito y de la fama. Creo explicarme que tan expresiva y sentida canción nace en un arranque de nostalgia que el compositor aprovechando su capacidad narrativa y melódica, nos deja caer, a su manera, un testimonio de cuan complicado es afrontar los retos de la vida, aunque ésta a veces duela tanto, como nos lo dice Jorge Celedon en esa otra canción que podría traer también la respuesta que Omar se llevó sin decirnos luego cómo son los caminos de la vida que Celedon los asocia con "un hermoso amanecer, con el olor de la mañana, con el primer traguito de café, con el sol cuando se asoma a su ventana, así como con lo dulce de la caña cuando beso a mi mujer, porque a pesar de los pesares, siempre hay alguien que nos quiere , que nos cuide". Y así, continúa repitiéndose con la alegría de sentirse vivo y sin nada de melancolía ni de tristeza, ayudado con un Ay, que no es de dolor, es más de satisfacción, de relajamiento, cuando advierte a los pesimistas, sin esconder su felicidad: "qué bonita es esta vida/ y aunque no sea para siempre/ si la vivo con mi gente/ es bonita hasta la muerte". Este par de canciones nos ponen a reflexionar sobre la vida y nos recuerdan cuan es difícil para unos y generosa para otros. A pesar de que la del compositor de Marialabaja, esté cargada de quejas y tristezas, convertida en un lamentó. En cambio, la del mexicano, interpretada magistralmente por Celedon, se convierte en un canto al optimismo, a la esperanza y a todas las cosas buenas que la vida nos ofrece, con todo y " que el tiempo lleva prisa pa' borrarnos de la lista", a pesar de los pesares", que nunca faltan en ese transitar por esos caminos que se me parecen más a los que canta Jorgito cuando en referencias de común ocurrencia, nos define qué es la vida, muy distinta a la descriptivamente melancólica y salpicada de lamentaciones como nos la vende Geles que, ni el Congreso se salvó de escucharla, seguramente porque es donde "los caminos de la vida, son más difícil de andarlos".