La vida diaria y la política
El autor expresa su profunda preocupación por problemas políticos y económicos, enfocándose en el déficit fiscal y la fabricación de dinero como detonantes de crisis. Analiza sus graves consecuencias, incluyendo la inflación y el hambre.
Por Lewis Pereira: Algo que me produce una profunda preocupación tiene que ver con los problemas políticos, se trata de algo que nació conmigo y que, a estas alturas de mi vida, ya se encuentra profundamente grabado en mi alma. Donde otros ven problemas familiares, yo veo problemas políticos, veo los problemas generales que tienen que ver con la marcha del país. El déficit fiscal debería convocar a las mayores protestas callejeras, así como la fabricación de dinero. Un área interesante es la que tiene que ver con la relación entre la política y la economía, que es un campo aparte y del cual se desprenden los mayores peligros. El ciudadano común habitualmente no lo percibe. Tenemos el caso, por ejemplo, del déficit fiscal, ya que en la medida en que este crece genera una tendencia en los gobernantes a pedir prestado; si falta dinero para responder a los compromisos de alguna parte tiene que salir y los políticos no van a quedar mal por falta de dinero. Pasa en todos lados, si la gente tiene este tipo de problemas, si tiene un déficit crónico, empieza a pedir prestado y puede terminar en un círculo vicioso. Pero el asunto no es este propiamente, sino que cuando se trata de un gobierno, las consecuencias son realmente graves por un efecto que nadie adivina, y es que como los líderes políticos no tienen de donde sacar dinero, lo que hacen es fabricarlo de manera artificial, es decir, prenden las máquinas que hacen los billetes y listo. Como no ha sido dinero generado por la economía, conduce a la devaluación de la moneda porque es como si usted pudiera resolver sus problemas de "déficit" fabricando billetes con una maquinita que tiene en su casa, pero donde todo el mundo hace lo mismo. Esto genera inflación porque todo lo que es abundante en el mercado baja de precio, según una ley económica bien conocida, y el dinero no es la excepción. Si hay mucho dinero a la calle, si se le paga a la gente de manera artificial, esta compra más y si compra más la moneda se devalúa frente al dólar y los costos de producción empiezan a subir, los empresarios tienen que subir los precios, y se arman círculos viciosos; circulando más dinero en la economía, los precios suben y suben y el efecto es este: más gente empieza a pasar hambre. Cuando los precios suben. Cuando yo me pongo a pensar en esto se me quita el sueño, el déficit fiscal debería convocar a las mayores protestas callejeras, así como la fabricación de dinero.