
La verdadera reforma

Bajo el mito del reformismo a ultranza, aquí no nos cansamos de suponer que la realidad se modifica cambiando las leyes y no la mentalidad; y a la sombra del prejuicio de que la violencia tiene causas objetivas y subjetivas, lo que solo sirve para justificarla, se nos ha ido la vida en diálogos interminables que no han sido más que rogativas para que los criminales, cambiándoles la constitución a su antojo, nos dejen vivir en paz.
El otro día vimos a la senadora Isabel Cristina Zuleta, del Pacto Histórico, haciendo una apología del consumo de marihuana en nombre de la libertad y el libre desarrollo de la personalidad en Medellín. ¿Por qué no variamos la idea de que los vicios, que por naturaleza son esclavizantes, merecen respeto y reconocimiento? Haga su vida en la penumbra de su intimidad y deje de suponer que sus extravíos entrañan una gran cosa, y menos que tienen que ver con la libertad como un atributo moral del avance social y la convivencia. Cuando piensen en la medicina preventiva, no crean que la mejor reforma es la de llenar los llamados “territorios” con equipos de salud juveniles y burocratizados, sin ninguna capacidad resolutiva, porque esto se puede lograr hoy virtualmente y con masivas campañas de comunicación a través de la radio, las redes y la televisión. Lo que hay que hacer es cambiar la mentalidad, abrir caminos de penetración y facilitar la movilidad para que los enfermos lleguen pronto, a partir de unos signos de alarma previamente divulgados con una eficaz pedagogía, a los centros de atención especializada. Hagan un esfuerzo con los auditores médicos, quienes han dispuesto que los pacientes solo permanezcan seis horas en las urgencias, porque las enfermedades entrañan incertidumbres y porque cada paciente es diferente, pero sobre todo porque sus exámenes diagnósticos pueden tomar más tiempo, al igual que las medidas iniciales de estabilización clínica. Ojalá se les pueda cambiar la mentalidad. Revisen, por favor, el traslado de enfermos en ambulancia a altas horas de la noche desde los pueblos de Córdoba, porque no siempre se justifica y porque su motivación primordial parece estar fundada en intereses económicos no santos que favorecen a conductores y auxiliares, para no hablar de otras cosas. Son apenas cuatro reformas a la mentalidad, nada populistas y más humanas, que influirían enormemente en la atención y comprensión de los enfermos y sus dramas personales. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.