
La venganza de las cortes

El Gobierno enfrenta reveses jurídicos significativos, perdiendo recursos clave por decisiones de la Corte Constitucional. La reacción presidencial, con recortes presupuestarios, genera dudas sobre el equilibrio de poderes y polarización.
Por Rafael Hernández Mestra Este gobierno se ha caracterizado, propiamente, por tener un buen equipo jurídico que lo oriente y lo asesore como debe ser para no tener que estar sufriendo constantemente reveses en las Altas Cortes, sobre todo en la Corte Constitucional que es la que le ha hecho control al ejecutivo, pues el Legislativo inició entregado y últimamente es que ha hecho lo que le corresponde: Control político. Primero fue el decreto de emergencia en La Guajira, que por buscar una intervención con afán se saltó todas las reglas de la democracia y terminó siendo tumbado por la Corte. Ahora, el Tribunal Constitucional sacó del ordenamiento jurídico un artículo importante de la Reforma Tributaria que buscaba aumentar el recaudo, reforma que le aprobó el Congreso en su primera legislatura. Esta última decisión le quitó 2.7 billones al Estado este año y unos 2.2 billones que se esperaban el año entrante, lo que es un golpe severo a los planes del Gobierno. En una sola decisión se pierde 1/3 de lo que se esperaba recaudar y la respuesta del Presidente de la República fue diciendo que le tocará al Ministro de Hacienda "recortar el presupuesto de las tres Ramas del Poder Público". Se nota que hay un claro desconocimiento de cómo funciona el equilibrio de poderes y cuáles son los requisitos que impone la Carta Magna para establecer reformas. Es preocupante que el Presidente de la República utilice ataques velados y venganza contra la Magistratura. Aunque después el Presidente hizo todo un esfuerzo retórico por decir que su intención no era presionar a la Corte, que su respuesta inicial haya sido hablar de una reducción en el dinero a disposición de la Rama Judicial, suena a retaliación. Más aún cuando el Presupuesto General de la Nación es suficiente para garantizar que las Ramas del Poder Público funcionen. Es un mensaje que se une a la hostilidad que manifestó el Presidente cuando se le cayó el decreto de emergencia en La Guajira. Esa práctica ya característica de la presidencia, de señalar de enemigos a todos los que entorpezcan la agenda del Gobierno, es preocupante ya que sigue polarizando a los colombianos y le hace daño a la democracia. Te destacamos No es el momento de perder más tiempo estigmatizando a los Magistrados, sino de recalcular la estrategia policía para que el "Gobierno del cambio" no se quede como la casa de Escalona.