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Opinión

La trompeta de Miguel

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
8 de noviembre de 2024

La historia de "El Mono", un músico nacido en 1970 a orillas del río San Jorge, que dejó un legado de alegría y folclor, pero también de tristeza.

Por Ensuncho De La Bárcena Esta la historia de un niño que nació y creció a orillas del San Jorge. Vino al mundo cuando el año 1970 estaba en su recta final, en la Fiesta de San Jerónimo. Fue el sexto hijo de don Próspero de Moya y doña Generosa Cuello. Caminó al lado de sus ocho hermanos: Edith Cristina, Próspero Manuel, Libia Zeneth, Martha Inés, Genaro de Jesús, Teófilo José, Roberto Carlos y Hercilia Margarita. Aunque tuvo 10 hermanos más y una extensa familia musical. Recuerda su hermano Genaro que fue un niño muy inquieto. "No pasaba en la casa, sino en la calle. Pateando balón, como buen hincha del Junior. Se montaba en los árboles del patio a tocar el tambor". Desde pequeño supo que iba a ser músico, pero gracias a sus padres también aprendió a cultivar berenjenas, maíz y plátano. Se hizo bachiller del Colegio San Juan Bautista y comenzó a estudiar la trompeta con el maestro César Viloria Cotera, quien recuerda que al principio el instrumento no se le reveló, pero que, gracias a su interés y disciplina, acabó siendo buen trompetista. En 1988 el maestro Viloria creó, junto al gran Ulises Silgado Ricardo, la Banda San Juan de Caimito, una exquisita joya de nuestro Caribe Sanjorgense. Esta maravilla musical, hija de la tenacidad, del rigor y de la entrega, ya completó 36 años y seis discos grabados. Todos montados en YouTube. Uno de sus trompetistas, conocido como "El mono", tuvo 3 hijos con Bertha Uparela: Miguel Antonio, Angie Carolina y Henry Alberto. Y no solo fue un buen intérprete, sino buena gente y buen familiar. Lo queríamos en todas partes. Era el artista, era el folclor. Era alegre, amiguero y noble, pero también atravesó sus períodos de tristeza en los que no salía de la hamaca ni para comer. Nunca fue el mismo después de la muerte de sus padres y la de su hija Angie Carolina. Algo se quebró adentro. Por ello su hermana Libia le mandó a hacer una pieza para que viviera en su casa, en el barrio San Vicente de Caimito. "No le daba pena nada. Era un tipo que le llegaba a todo el mundo, carapelá, buen amigo. Un muchacho aventajado que entendía bastante de partitura". El maestro Viloria lo recuerda como un hombre polifacético. Sabe que es un golpe duro a nivel musical, porque los cuatro trompetas estaban muy acoplados. "Va a ser difícil encontrar a alguien que lo reemplace". Y murió de infarto, en Barranquilla, a orillas del gran río Magdalena. Cerca de la desembocadura, con salitre en los labios, trompetista al fin.