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Opinión

La tienda de Natalia

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
1 de junio de 2023

"La tienda de Natalia", un negocio emblemático en Buenavista, trascendió el comercio. Doña Natalia, emprendedora y matriarca, dejó un legado de cariño y apoyo en su comunidad.

Por José Armando Benítez Tuirán Sería difícil encontrar un pueblo en el que no haya existido, una tienda, un granero, o un almacén que produzca a sus habitantes la sensación de haber estado ahí siempre. Son comercios que gozan de mucha popularidad y que, aunque el pasar del tiempo los ha ido convirtiendo en emblemáticos, siguen manteniendo la misma esencia acogedora, cercana, familiar. La gran mayoría de estos negocios están asociados a un nombre comercial. No obstante, hay algunos más especiales, cuya razón social es reemplazada por el nombre del dueño del comercio. Uno de muchos, es el caso de "La tienda de Natalia" en Buenavista. No recuerdo el nombre del granero y no me puse en la tarea de preguntarlo, porque ese nombre carece de importancia. La importancia siempre la ha tenido por el contrario su propietaria: Doña Natalia. Y es que Anatalia Guerra, consiguió con un negocio muy poco pretencioso, ganarse un nombre comercial, una clientela y el corazón de los buenavisteros. Los Natalios, así fueron bautizados por el pueblo, su descendencia y todo su gran entorno familiar: hermanos, cuñados, primos, sobrinos, nietos y todo el que tuviera algún rasgo de parentela con esta matrona. Ellos son un batallón de familiares suyos que ella de alguna manera siempre representó. Se convirtieron en grupo político, varías curules al concejo han obtenido y hasta dos alcaldías alcanzaron. Pero lo realmente importante de Doña Natalia, es la clase de mujer que fue. Una madre, no solo para los que trajo al mundo, sino para muchos de sus familiares. Un apoyo para muchos otros, el eje central de una gran familia a la que ella mantuvo unida hasta el último de sus días. Una emprendedora nata, que desde el siglo pasado construyó un negocio que le permitió ganarse el pan para ella y para todo el que llegara a la "Casa de Palma", el sitio de los encuentros familiares. El Sagrado Corazón de Jesús, tuvo en ella durante mucho tiempo una devota y una gran patrocinadora de sus fiestas. Las Semanas Santas en su casa son famosas por la abundancia de comida, por la variedad de platos que allí se podían degustar y por el espectacular bingo que allí se jugaba, gracias a la cantidad de participantes, casi todos familiares y vecinos. Doña Natalia dijo adiós a este mundo, pero deja en la memoria colectiva buenavistera, además del recuerdo imborrable de su tienda, el gran privilegio de haberla tenido como una de las ciudadanas más respetadas, admiradas y queridas.