
La tentación y el pecado

La corrupción, tentación constante en la política, enfrenta al presidente Petro. Escándalos recientes y decisiones firmes demuestran su lucha. El pueblo espera un cambio real.
Por Emiro Arrázola Ospina Desde que Adán y Eva se convirtieron en los primeros extraditados del mundo, su expulsión hacia la tierra trae consigo el pecado original de la tentación humana en todas sus manifestaciones en las generaciones que les han proseguido. La corrupción es la tentación de pecado más frecuente en la política, aunque sus exponentes en Colombia han cosechado la más amplia gama de punibles. Todo cambio debe prever el individuo que lo desarrolla y la dificultad en Colombia que una golondrina haga verano. El presidente Petro es un ejemplo de subsistencia política bajo parámetros impolutos, de no ser por su conducta transparente frente a la corrupción con sus ideas y pensamientos, jamás el pueblo le hubiese dado la oportunidad de liderar el cambio. Las circunstancias de escándalos de la última semana y su decisión firme de no temblarle la mano para declarar insubsistente al secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores y el director de la Unidad del Riesgo son una muestra de su constante firmeza para enfrentar la corrupción. Lo anterior no basta para silenciar la oposición y poner en La Picota pública el objetivo transformador del Pacto. El pacto, que no le pertenece solo a la izquierda, sino a un puñado de hombres y mujeres colombianos de todos los partidos, incluidos votantes con pensamientos de derecha que se revelaron de los políticos tradicionales para hacer realidad el cambio. La vieja frase de nuestro caudillo "yo no soy un hombre, soy un pueblo", sigue siendo válida para elegirse, pero no para gobernar. Los tiempos han cambiado y los hombres también. La actual sociedad de consumo envuelve al hombre que nace sano en un objeto que parece solo esperar la oportunidad para echar al piso todo aquello con lo que comulgó durante toda su vida. El Presidente confía en la conducta del ayer de sus amigos, pero el comportamiento que él espera de sus discípulos coincide en muchos casos con el de Judas, algunos hasta por unas pocas monedas y otros modernizados por los camiones repletos de Thomas Greg & Sons. Nada se le ha vuelto más tormentoso a nuestro Presidente que buscar eficiencia y transparencia en la delegación. Debe ser muy duro para el presidente Petro observar que los incendios más grandes que han envuelto en llamas algunas casas de su gobierno, la cerilla encontrada coincida su huella en aquellos que jamás antes de posesionarse hubiese pensado pasarían de soñadores a pirómanos. Nos duele ver al Presidente solo remando en alta mar con la canoa perforada por sus propios apóstoles tirando la atarraya vestidos con nuestras insignias de cambio pescando lo mismo que les gustaba pescar a sus antecesores. Estamos seguros que la oposición no es su mayor preocupación, es preguntarse internamente en sus desvelos por qué le fallan quienes nunca pensó lo dejarían mal. Una oscuridad y turbulencia que lo rodea en alta mar. ¿Cómo lograr permanecer y mantener los objetivos del cambio sin que los choferes que llevan la salvación de calmar la sed no se embriaguen en el camino y estrellen el carro del cambio es el más difícil reto que tiene nuestro Presidente? Un salto al vacío sin la seguridad de que el paracaídas se abra. Cuña del propio palo, el canibalismo imperando, son coyunturas que obligan a rediseñar la estrategia para que el cambio no sea solo la voluntad de un pueblo y de un solo hombre donde se hace necesario medidas rigurosas para combatirlas para que el pueblo por culpa de unos pocos se disgregue y entre en desesperación. Presidente el pueblo confía en usted y su pulcritud, reflexionar sobre medidas como que el polígrafo público y transmitido por Rtvc sea una obligación de sus más altos funcionarios es una decisión que podría ayudarle para que los escándalos de otros que defraudan su confianza no desvíen las metas y pensamientos del cambio. Lo que toque hacer presidente tiene el apoyo del pueblo que además de orar por atinar mejor le preocupa que los ratones empiecen a roer los pies de una lucha de tantos años que jamás merece que se claudique, y menos por lo que usted tanto combatió.