Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

La seguridad, un clamor general

Carlos Rodríguez Santos
Carlos Rodríguez Santos
Columnista
28 de septiembre de 2024

El gobernador del Caquetá clama por ayuda ante la creciente inseguridad, con disidencias de Iván Mordisco controlando territorios. Gobernadores de otros departamentos denuncian la misma crisis, exigiendo acción urgente del Gobierno Nacional.

Por Carlos Vargas Rodríguez Cómo no sensibilizarse con el mensaje en video que hizo el Gobernador del departamento del Caquetá, Luis Francisco Ruiz, pidiendo en medio de una angustia evidente, que el Gobierno Nacional preste atención a los graves problemas de orden público que tiene su departamento. Según lo relata la primera autoridad administrativa del departamento, las disidencias de Iván mordisco están asumiendo el control territorial en algunos municipios, generando una sensación de agobio, temor y desesperación sobre la población civil; la extorsión y amenazas focalizadas especialmente, hacia los comerciantes y ganaderos son el principal problema. Sin dejar de lado los famosos "controles sociales", que no es ni más ni menos que desplazar la figura de la autoridad legítima del estado hacia los grupos armados ilegales. Lo más lamentable, es que este escenario no se vive exclusivamente en el Caquetá, también se ha conocido del clamor y denuncias de las gobernadoras del Tolima, Meta y Valle del Cauca, quienes evidencian en sus declaraciones las mismas problemáticas de orden público. La lista de territorios bajo similar diagnóstico se hace extensa, los niveles de vulneración en materia de seguridad están estandarizados, no se trata de percepción, es nuestra triste realidad. Y eso que no estamos incluyendo a las ciudades capitales, con un espectro urbano densamente poblado, allí, la problemática es diferente, pero igual o más preocupante. La seguridad no anda bien, es algo innegable, no se puede ser negacionista sobre este asunto, aunque se trate de matizar las estadísticas de afectación criminal y se resalten los resultados operativos, que son importantes obviamente, por parte de la fuerza pública, lo cierto es que estamos transitando por peligrosos caminos ya recorridos. Es además necesario tener en cuenta, que por medio de este diagnóstico, toma relevancia el concepto de que la seguridad debe manejarse de manera objetiva, sin pretender sumar réditos políticos y mucho menos añadiendo enfoques ideológicos. La seguridad en el marco de un estado social de derecho es igual en la balanza para alguien de derecha, izquierda o centro. Será que la impotencia ante las condiciones de inseguridad y riesgo que expresan algunos gobernadores impacta de manera diferente a las personas por su condición política. ¡Por supuesto que no! ¿O será que Iván mordisco averigua por el color político de sus víctimas antes extorsionarlas? O ante el estallido de una bomba, con sus consecuentes víctimas, el factor ideológico las hace diferentes. La respuesta es clara; el asunto es que algunas líneas del progresismo equivocadamente siguen percibiendo el asunto de la seguridad como un tema tabú, para ellos, quizá para los más radicales, se vulneran sus principios ideológicos y aquí es en donde hay una profunda equivocación. Si esta anacrónica concepción no se supera y el Gobierno Nacional no atiende estas quejas, que en realidad son súplicas, todos, más tarde que temprano seremos víctimas adicionales, en la lista de esta trágica historia. Más que solidaridad, que en efecto debe existir, lo que se necesita es una acción eficiente y contundente contra estas manifestaciones criminales. Es una responsabilidad integral, las autoridades políticas y administrativas no solo requieren acompañamiento y apoyo moral en las coyunturas de orden público, sino que también se debe dar sostenibilidad con resultados, a las estratégicas integrales de seguridad, que desde el nivel central se desprendan. "No me cuentes los dolores del parto, muéstrame la criatura".