
La reforma tiene cordales

La reforma a la salud colombiana, como el cuerpo humano, tiene "órganos de sobra" que amenazan a los pacientes. El articulado debe ser pulido para evitar incertidumbres y mejorar el sistema.
Por Álvaro Puerto Valencia Cuentan los científicos que esa fabulosa máquina que es el cuerpo humano tiene órganos de sobra. No son pocas las partes que fueron utilísimas en la prehistoria de la especie, pero en cierto momento sus funciones dejaron de ser necesarias. Sin embargo, esos órganos se quedaron ahí, a veces generando más estorbo que beneficios. Los más famosos son, tal vez, el apéndice y las muelas cordales. Al articulado de la reforma a la salud le pasó lo mismo. Aunque se ha instalado una narrativa según la cual prácticamente estamos igual que en febrero, lo cierto es que el articulado sí ha evolucionado y ha acogido nuevas propuestas. Basta comparar las tres míseras funciones que el proyecto daba a las EPS al comenzar el año frente a la veintena que les da hoy a las gestoras de salud y vida. Ahora bien, el problema es que esa evolución quedó con sobras. Y esto no sería más que una pintoresca comparación si no fuera porque esas sobras amenazan con poner en riesgo la salud de las personas. La comisión accidental designada por la Cámara de Representantes para concertar el texto de la reforma logró algunos avances positivos, pero francamente tímidos. Ahora queda en manos de la plenaria –y luego del Senado– seguir puliendo un texto que sigue presentando incoherencias y dificultades en su implementación. Ya es hora de que logremos una cirugía que deje lo bueno de la iniciativa gubernamental y extraiga esos artículos que están generando incertidumbre en los pacientes, funciones duplicadas en los agentes y cargas administrativas en los usuarios. Si la reforma realmente quiere ponerse en los zapatos de la gente lo primero que debe hacer es dejar más claras las responsabilidades de las entidades que conforman el sistema. Al leer el proyecto, sigue dando angustia imaginar al paciente como una bola de pimpón entre los centros de atención primaria y las gestoras de salud y vida (como se llamarán las entidades que reemplazarán a las EPS). "Muchos responsables, ningún responsable", dice el dicho, y eso es justamente lo que pasa con estos agentes del sistema. Unos y otros caracterizan a la población, unos y otros hacen coordinación dentro de las redes de prestadores, unos y otros hacen referencia y contrarreferencia, unos y otros gestionan el pago de incapacidades y licencias de maternidad. Con esas ambigüedades, los usuarios se enfrentarán a una navegación tormentosa dentro del sistema, y eso si no quedan a la deriva. El destino de los pacientes con enfermedades crónicas no es menos incierto. El articulado dice que las gestoras de salud y vida mantendrán el manejo clínico de estos usuarios durante "al menos seis meses". Si se supone que las EPS sobreviven como gestoras, ¿Cuál es el sentido de establecer plazos? ¿Para qué crear esa incertidumbre? ¿Para qué siquiera insinuar la ruptura de atenciones que, eventualmente, generan satisfacción en los usuarios? Hoy día es bastante claro que las mejores ideas de la iniciativa gubernamental no riñen con los mayores atributos del sistema actual ni con propuestas de otros partidos. Los centros de atención primaria no son incompatibles con las gestoras de salud y vida; el giro directo no atenta contra el aseguramiento; la dignificación laboral no riñe con la participación del sector privado en el sistema; el acceso a la salud en la Colombia profunda no tiene que hacerse a expensas del deterioro de los servicios en las zonas urbanas. Ojalá que los egos, el honor y los intereses preelectorales no prevalezcan sobre las verdaderas necesidades de los pacientes. No se trata solo de darle un barniz de concertación al proyecto; se trata de lograr un texto coherente, un articulado que no condene a las personas a paseos administrativos interminables, una reforma que genuinamente ponga a los pacientes en el centro. Nadie muere hoy día por una extracción del apéndice o de las "muelas del juicio". Por el contrario, sacarlos a tiempo evita graves complicaciones.