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Opinión

La Red de Oro

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
22 de agosto de 2025

El jueves 1 de abril de 1920, Leo Matiz le recordó a su mamá la escena de su nacimiento. Con lucidez sorprendente para un niño de tres años, le contó que había sido dado a luz en el lomo de un animal. Eva Espinoza, una mujer excepcional para su época, no podía creer lo que estaba escuchando del primogénito.

Su padre, Tulio Matiz, le leía a Cervantes desde que estaba en el vientre y, cuando aprendió a caminar, lo llevó de la mano al viejo cine de Antonio Daconte. Leo se emocionó con las aventuras del ratón Miguelito. Dibujó desde entonces y hasta el día que cumplió los 12 se enteró de que era hijo de Eva y no de la yegua. Se destacó en Aracataca y Santa Marta como dibujante, pero sentía que el mundo era más grande de lo que pensaba. Viajó a Bogotá. Ingresó al periódico El Tiempo como caricaturista. Enrique Santos Montejo "Calibán" le pidió que se hiciera fotógrafo. "Necesitamos más un fotógrafo que un dibujante", le dijo entregándole una Roylander. Leo se asustó con el inesperado regalo, pero se dio a la tarea de aprender. Sus primeras fotos fueron autorretratos. Poco a poco dominó la técnica. En 1939, el fotógrafo realizó un recorrido por Colombia y finalizó en el Reino del Caribe, para documentar sus impresiones de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Un amanecer de aquellos vio a unos pescadores en su faena. Obturó. Salió del agua, desayunó con ellos. Reveló debajo de la cama, imprimió y no pudo contener el grito. El resultado: su icónica fotografía "La Red", conocida como "Pavo Real del Mar". Fue su primera venta como fotógrafo. A lo largo de su aventurera vida pagó deudas con "La Red" y conquistó a muchas mujeres. Tal como su reconocida foto, Leo Matiz fue un verdadero trotamundos. Recorrió América, Europa y parte de Asia, como fotógrafo de agencias y de Naciones Unidas. Fue testigo de irrepetibles acontecimientos históricos. Era como si Dios lo enviara en el momento justo y al lugar indicado. La foto se encuentra en incontables museos e importantes colecciones del mundo. Con ocasión de los 500 años de la fundación de Santa Marta, su hija Alejandra, restauradora de arte y divulgadora de su obra, imprimió La Red de Oro, una edición limitada. Al contemplar la imagen, uno recuerda el color favorito de Gabriel García Márquez, el paisano Nobel de Literatura: "el Caribe visto desde Jamaica a las tres de la tarde". Como espectador, uno queda atrapado y es capaz de sentir la respiración de los pescadores, la superficie del agua y hasta el mismo cielo.