
La Real y Distinguida Orden

Hoy es un día trascendente para este servidor y para toda la Familia Caribe, Hispana y Católica. Es una fecha que nos conecta con lo Mejor, lo Sagrado y lo Real.
Hace 254 años, el 19 de septiembre de 1771, cuando aún éramos parte del Reino de España se instituyó y creó por voluntad del Rey Don Carlos III (1716-1788), la Real y Distinguida Orden que lleva su nombre. El motivo real que impulsó a Su Majestad fue el nacimiento del primero de sus nietos, que sería bautizado con el nombre de Carlos Clemente Antonio de Padua y se convertía a partir de aquel día en futuro heredero al Trono, por ser el primogénito del Príncipe de Asturias, don Carlos Antonio Pascual Francisco Javier Juan Nepomuceno, que reinaría como Carlos IV (1748-1819). “La Divina Providencia ha querido en este día colmar mis esperanzas y las de mis Pueblos concediendo a los Príncipes mis muy caros y muy amados Hijos la anhelada sucesión con el nacimiento del Infante mi muy caro y muy amado Nieto. Y considerando yo muy digna de perpetuarse en la memoria de todos mis fieles vasallos esta época feliz, deseoso al mismo tiempo de dejar a la Posteridad un público y permanente testimonio de la veneración y profunda gratitud conque recibo de mano del Altísimo este imponderable Bien, He venido en instituir, bajo los auspicios de la Inmaculada Concepción, una nueva Orden de Caballería, que ha de denominarse la Real Distinguida Orden Española de Carlos Tercero, según las reglas y disposiciones prevenidas en los Estatutos que con esta misma fecha he tenido a bien aprobar”. Nombró Gran Canciller a don Ventura de Córdoba y de la Cerda (1724-1777), Cardenal y Patriarca de las Indias Occidentales; Secretario a don Bernardo del Campo y Pérez de la Serna (1728–1800), Marqués del Campo; Maestro de Ceremonias a don Blas Fernando de Lezo y Pacheco Solís (1727-1790), Marqués de Ovieco por ser hijo del héroe de Cartagena, Blas de Lezo y Olavarrieta; y Tesorero a don José Elías de Gaona y Varona (1736-1800), Conde de Valdeparaíso. Actuó el Rey “bajo la protección de María Santísima en su Misterio de la Inmaculada Concepción, cuyos especialísimos devotos nos gloriamos de ser, y a la sombra de cuyo patrocinio hemos puesto todos nuestros vastos Dominios”. El lema de la Orden es “Virtud y Mérito” y desde su creación, es la más distinguida condecoración civil que puede ser otorgada en España. Un cartagenero, don José Vicente De La Bárcena y Barragán, llegó a ser Caballero Eclesiástico de la Real y Distinguida Orden por Real Decreto de diciembre de 1791.