
La propiedad privada

La propiedad privada es histórica, lo cual quiere decir que no ha existido siempre. Es producto del "dominio" del hombre sobre la naturaleza y se origina por la necesidad de alimentarse, vestirse y protegerse, partiendo de que el hombre primitivo no necesitaba apropiarse del medio circundante para subsistir; el paso a la propiedad privada fue producto de su recorrido por la tierra y del aumento de la población que exigía cada vez más recursos para la vida.
Estos recursos se obtenían del trabajo humano que había que aplicar a lo natural, apareciendo la propiedad privada no como algo proveniente de la mezquindad o codicia del ser humano, sino de la necesidad de subsistir que lo hizo reclamar y "pelear" por lo que consideraba suyo porque le había costado esfuerzo y trabajo y tenía el "derecho" a mantenerlo y usufructuarlo. Después de estos "pininos", lo que viene es el desarrollo de la inteligencia, buscando formas de mejorar los medios de producción que pasaron de la posesión "sin dueño" a la colectiva y, finalmente, a la privada, que fue la que "catapultó" a la humanidad a la situación actual, a través del modo de producción capitalista como el más eficiente que permite obtener lo suficiente para resolver los principales problemas de la humanidad. Aquí es fundamental el papel del Estado para corregir los desequilibrios del mercado y dirigir el sistema productivo, creando las condiciones materiales, sin reemplazar a la iniciativa privada. Los resultados históricos han demostrado que las naciones que se fueron por esta vía son las que más lejos han llegado en la solución de los problemas sociales de la humanidad, y también los culturales, en tanto su población goza de la libertad para vivir la vida en un sistema más abierto. Contrario a las políticas del actual gobierno nacional, que ha arremetido contra lo que suene a privado, como si el campesino no fuera dueño de su parcela, el ciudadano de su casa, el artista de su obra de arte, el escritor de su cuento y así, cada persona que, producto de su trabajo, reclama su derecho a ser propietaria de su quehacer. Por fortuna, estas arremetidas se han quedado en el enunciado como gran parte de sus "proyectos". La propiedad privada no es el problema, sino la forma de pensar que impide que los partidos que han detentado el poder durante 200 años no hayan administrado para el bienestar colectivo, y de los nuevos gobernantes que pasan por alto que los ingresos que se manejan desde lo público se originan en el sector privado integrado por 50 millones de colombianos. Esto hay que cambiarlo y el 21 de junio es el momento.