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Opinión

La profesión de escritor

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
3 de octubre de 2025

Querido lector: a usted jamás se le ocurriría contratar a un abogado sin pagarle; pedirle a un médico el favor de operar a un familiar; a un arquitecto que le regale el plano de una casa o a un lustrabotas que no le cobre por brillarle sus zapatos. ¿Cierto?

En cambio al escritor se le sigue menospreciando. Se le pide que regale sus libros; se le “invita” a participar en eventos literarios sin pagarle su trabajo y algunas ferias o festivales le piden, sin asomo de vergüenza, que se costee sus traslados, hospedaje y alimentación. ¡Y muchos colegas aceptan semejante infamia! La responsabilidad es de los propios “escritores”, si es que se les puede llamar así a los que tienen el mantra: “Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro”. Nuestra profesión ha caído tan bajo en estos tiempos de redes sexuales e inteligencia artificiosa, porque cualquiera se cree escritor, cualquiera se cree fotógrafo y cualquiera actúa como una celebridad porque le llaman “influencer”. Y la lógica perversa del algoritmo los aplaude: si tiene un millón de seguidores seguro es muy inteligente o importante. ¡Nada más alejado de la verdad! En esta época de guerras virales, solo triunfan lo mediocre, lo estúpido, lo feo y lo vulgar. ¡Dios nos libre! Recordemos que Jesús de Nazaret, nuestro Rey de Reyes y Señor de Señores, partió la Historia de la Humanidad en dos y solamente tenía 12 apóstoles y unos cuantos seguidores. Pero su mensaje caló en lo más profundo del espíritu humano, porque está hecho de Verdad, Amor y Sabiduría. En cambio, ahora, el enemigo usa la mentira como anzuelo. Yo soy un escritor profesional. Lo mío no es un “hobby”. Por eso no regalo recitales ni hago lecturas gratuitas. Porque no me bastó con recibir el talento, he seguido formándome. Por eso no voy a ninguna Feria del Libro, Fiesta de las Letras o Festival Literario sin que me paguen. Mi época de estudiante de pregrado ya pasó, ahora pago todas mis facturas y el arriendo. Es fácil de entender, aunque a algunos les resulte complicado. No saben que, con la ayuda de Dios y un par de ángeles, me hice Máster de Escritura Creativa en una prestigiosa universidad española que tiene más de ocho siglos de Historia. No me regalaron el título que recibí, después de dos años de arduo estudio, pagando mes a mes durante tres años. Gracias a la Feria del Libro de Sucre, por entenderlo. Nos vemos al atardecer. Amén.