
La primera dama: No es una figura simbólica

Las gestoras sociales, antes vistas como figuras decorativas, ganan relevancia en gobiernos. Pese a su potencial, aún enfrentan críticas y desafíos culturales.
Por Glenda K Fuentes En los últimos años se ha reconocido la importancia del papel de las gestoras sociales en los gobiernos como piezas claves para el desarrollo y el bienestar de las comunidades, desdibujando la imagen decorativa con las que han sido etiquetadas en algunos territorios. Esta posición de empoderamiento ha recibido críticas, ya que, se considera que su rol no está definido en la ley, llevando a la función pública a aclarar que si bien no ostentan la calidad de servidoras públicas si son: "un instrumento para organizar y canalizar el potencial de movilización social y de convocatoria que tienen los cónyuges de los gobernadores … en su papel de gestores de programas sociales que facilitan procesos e impulsan el desarrollo de políticas públicas en beneficio de las poblaciones más vulnerables", Concepto 392941 de 2020. Ahora bien, a pesar de tener vía libre para contribuir socialmente aún existen casos en los que las esposas de los gobernantes y/o candidatos son etiquetadas como figuras reducidas a la participación en eventos sociales, bailes y organización de fiestas. Esto puede darse en parte porque la cultura no les permite ejercer otras facetas y/o porque ellas no se han convencido de su potencial y la responsabilidad que tienen en sus manos; lo que es realmente una pena porque estos espacios cuentan con una serie de cualidades y oportunidades únicas que permiten tener un gobierno con un enfoque sensible y garantista. Pues, ellas tienen la llave para identificar las necesidades más apremiantes de las comunidades, elaborar estrategias para abordar dichas problemáticas, supervisar la implementación de programas que contribuyan en la reducción de la pobreza y utilizar su voz para hacer visible a los sectores más vulnerables entre los que están niños, jóvenes, mujeres y adultos mayores. Para que esta representación pueda marcar la diferencia considero necesario tener mujeres apropiadas de sus capacidades, dispuestas a aprender y a trabajar por la sociedad inspiradas en otras mujeres como Michelle Obama, quien desde su liderazgo como primera dama de los Estado Unidos rompió estereotipos de raza y género, ocupando un papel protagónico por sus méritos y no simplemente por su posición de esposa de un gobernante, impulsando iniciativas como, "Let Girls Learn", con la qué buscó eliminar las barreras que impiden a las niñas acceder a la educación y crear oportunidades para su desarrollo. Además, es vital que los gobernantes o candidatos le entreguen la camiseta de coequiperas a sus compañeras o a quien vaya ejercer este rol, que haya consciencia que la gestión social es mucho más que acompañarlos a los eventos públicos, que ellas pueden brillar con luz propia y que queremos vernos representadas en mujeres reales, empoderadas conociendo el territorio y liderando programas con identidad, criterio y determinación, no en la que solamente posa para la mejor foto.