La postura de Petro
El lenguaje corporal del presidente Petro, especialmente su postura en Davos, es analizado. Un experto revela cómo su forma de sentarse podría revelar megalomanía y afectar la imagen del país.
Por Pablo Rosselli Cock No me referiré a la posición de Gustavo Petro acerca de las exploraciones de petróleo y gas, ni a sus ideas para implementar la paz total, ni a sus contradictorias declaraciones que deben ser rectificadas por otros. Me ocuparé de su postura corporal como presidente, y especialmente a lo visto en el reciente foro en Davos. Aclaro que no soy experto en comunicación ni en lenguaje del cuerpo pero me gano la vida estudiando y mejorando la postura de niños y adultos. Cuando lo veo sentado en un sillón despatarrado en la cumbre de mandatarios como si estuviera en casa viendo "Sábados Felices", se me ocurren varias cosas: quizá no le enseñaron a sentarse bien, así como tampoco a mirar a los ojos cuando se dirige a alguien, o a llegar a tiempo a las reuniones o al menos a llegar. Veo en su forma de sentarse signo de megalomanía y resentimiento que repercute en sus decisiones y que los electores subestimaron. Cuando uno se pronuncia desde esa postura desgalichada da la impresión de que la opinión de los demás no cuenta. Esa misma actitud es la que a tantos incautos ha descrestado porque aparenta seguridad sin importar que mienta a diestra y siniestra. La forma de sentarse de una figura pública hace parte del lenguaje corporal y cuando se trata de un presidente, de la imagen de un país, es de importancia mayúscula. Pensarán los lectores que criticar el sentado es una nimiedad, pero no hay tal. Tan es así, que desde el punto de vista evolutivo han sucedido varios cambios luego de que el humano asumió la bipedestación hasta nuestros días que vale la pena resaltar, y son de mucha importancia para la salud y la interacción con los demás. Se define postura a "la posición del cuerpo o de sus partes cuando el individuo se encuentra de pie, sentado, acostado o durante el desempeño de una actividad cualquiera". Hay personas con buena postura como el rey Felipe I o el expresidente Barack Obama, y otras con una no tan buena como el señor Burns de los Simpson. Ahora bien, "una buena postura es aquella en la que los segmentos del cuerpo tienen una relación tal que las presiones se encuentran adecuadamente distribuidas sobre las diferentes superficies articulares, los ligamentos y las fascias". Lo ideal es que haya un mínimo de contracción muscular para mantener la estabilidad en la posición erecta. La postura obedece a muchos factores como la herencia, la educación, el estado emocional, el bienestar físico, la autoestima y los rasgos de la personalidad, entre otros. Créanlo o no, gran parte del éxito de un individuo a la hora de relacionarse con otros, de dar un mensaje o en la rutina laboral depende de una buena postura. Este hombre que siempre piensa a la izquierda debería, así sea por una sola vez, hacer algo derecho: sentarse bien.