"La paz total" hace agua
El ELN anuncia su regreso a los secuestros en Colombia, afectando el proceso de paz con el gobierno. Mientras, la violencia recrudece con ataques a soldados y críticas a la estrategia gubernamental.
Por Rafael Negrete Quintero Con un desparpajo que ya a pocos sorprende, el ELN anunció, en el marco del proceso de paz que lleva a cabo con el gobierno de Petro, que volverá a secuestrar. Esto debido al incumplimiento con la creación de un fondo multidonante y después de que suspendiera esta práctica hace 3 meses, fruto de la negociación que se está llevando a cabo en la mesa de diálogos. Por lo reciente del anuncio, la jefe negociadora del gobierno señaló que se está evaluando qué viene de aquí en adelante y, luego de criticar su decisión de retomar el secuestro, señaló que el ELN tenía que tomar una decisión seria frente al proceso y que estaba fuera de lugar hacer ese tipo de presiones en este momento. Desde el 20 de febrero de este año, la delegación del ELN había declarado una crisis en los diálogos debido a los acercamientos del gobierno con uno de sus frentes en Nariño, el llamado "comuneros del sur", para lograr una especie de negociación paralela tanto con el comando central como con los frentes que parecen no seguir las órdenes centralizadas. Esa especie de estrategia es la que pudo haber detonado las medidas que hoy retoma el grupo guerrillero. Pero si por allá llueve, por acá no escampa. El pasado viernes, los cuerpos de 4 soldados asesinados en Argelia, Cauca, fueron profanados e irrespetados por parte de los guerrilleros del Estado Mayor Central de las FARC. Los soldados enviaron notas de voz durante los combates donde se les oía de manera clara que decían: "nos dejaron morir", en una especie de reclamo a sus superiores. Y como si esto no fuera suficiente, el lunes de esta semana asesinaron a otros dos soldados regulares en zona rural del Cauca, nuevamente otra estructura del Estado Mayor Central de las Farc. Todo esto en menos de una semana. Un mensaje claro que evidencia que los procesos de paz con los diferentes grupos armados parecen no avanzar a muy buen ritmo. Señales que deberían ser tomadas en cuenta por el gobierno para recalcular su estrategia que parece no estar dando frutos. Si las cosas siguen como están, las presiones siguientes podrían venir no solo de agentes externos con los cuales se negocia, sino desde el interior de las propias fuerzas armadas que no lucen muy conformes con lo que está sucediendo. Un riesgo adicional no solo para el gobierno, sino para el propio país, que mira estupefacto cómo la paz hace agua sin que aparezcan soluciones a la vista. La sociedad colombiana merece un futuro donde la violencia y el conflicto no sean la norma, sino la excepción.