
La paz también es digital

Hay programas de política pública que se miden con números, en cifras y resultados. Otros, en titulares, buscando un impacto mediático. Pero hay unos que dejan algo más profundo, que generan impacto y transforman la manera en que la sociedad entiende su presente y construye su futuro. Y para mí, CiberPaz, pertenece a esa categoría.
Cuando llegué al Ministerio TIC y asumí el liderazgo de este programa, encontré una estrategia con un importante camino recorrido, pero concentrado principalmente en colegios. Y aunque proteger a niños, niñas y adolescentes en internet sigue siendo una prioridad, entendimos que el desafío era mucho más amplio. Las madres, los padres, los jóvenes, las comunidades rurales, las mujeres, los adultos mayores y los líderes sociales también necesitaban herramientas para enfrentar un mundo digital cada vez más complejo. Porque hoy la violencia también ocurre en los entornos digitales. La desinformación afecta la democracia. El odio digital destruye comunidades. Y la conectividad y la transformación digital están transformando el trabajo, la educación y la vida cotidiana a una velocidad que exige ciudadanos responsables, preparados y críticos. En ese contexto, existe además un desafío que no podemos ignorar, la salud mental. En Colombia, el 44,7% de los niños, niñas y jóvenes presenta indicios de afectaciones en su bienestar emocional. Y una parte de esos riesgos se origina o se amplifica en los entornos digitales, a través del ciberacoso, la violencia digital, la sextorsión, la desinformación, los discursos de odio y la exposición a contenidos dañinos. Frente a esta realidad, CiberPaz aporta de manera significativa a la prevención de riesgos asociados a los entornos digitales que pueden afectar el bienestar emocional y la salud mental. Este programa fortalece capacidades para reconocer señales de alerta, prevenir violencias en línea, promover relaciones digitales respetuosas y desarrollar pensamiento crítico. A través de talleres, laboratorios ciudadanos y redes territoriales, hemos brindado herramientas para identificar riesgos, actuar oportunamente y buscar apoyo institucional o familiar cuando es necesario. Así, CiberPaz contribuye a la construcción de entornos digitales más seguros y protegidos, fortaleciendo la convivencia y el bienestar emocional, especialmente de niños, niñas, adolescentes, mujeres y poblaciones vulnerables. Hoy, gracias a esa apuesta de política pública del Gobierno del presidente Gustavo Petro, CiberPaz está presente en 764 municipios del país. Llegamos a territorios Pdet y Zomac, a zonas rurales, a comunidades indígenas, negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras. Llegamos a mujeres que hoy usan la tecnología para fortalecer sus emprendimientos y protegerse de las violencias digitales. Llegamos a jóvenes que encontraron en la inteligencia artificial una herramienta para crear oportunidades en sus territorios. Más de 3,4 millones de personas han sido sensibilizadas. Más de 25 mil han sido certificadas. Cerca de 1,5 millones de mujeres participaron en procesos de formación y prevención de violencias digitales, y más de 14 mil obtuvieron certificaciones que fortalecen sus capacidades para participar activamente en la economía digital. Pero detrás de cada cifra hay historias humanas. Está la mujer rural que entendió cómo protegerse de una estafa digital. El joven que aprendió a usar inteligencia artificial para fortalecer su proyecto. El líder comunitario que descubrió cómo combatir la desinformación en su territorio. La madre que comprendió cómo acompañar a sus hijos en entornos digitales más seguros. CiberPaz representa una visión de entornos digitales seguros, libres de violencia digital y de género, donde las ideas puedan debatirse sin descalificaciones y con sentido de responsabilidad. Porque uno de los grandes desafíos de la conectividad no es solamente acceder a la tecnología, sino aprender a usarla con conciencia, empatía y responsabilidad. Por eso este programa evolucionó. Pasamos de hablar únicamente de alfabetización digital a formar ciudadanos capaces de crear, decidir y protegerse. Hoy Colombia cuenta, por primera vez, con una línea estructurada de formación digital, compuesta por seis cursos virtuales de 48 horas con doble certificación del Ministerio TIC y la Universidad de Pamplona. Cursos enfocados en inteligencia artificial aplicada al empleo, al emprendimiento, a la educación, al liderazgo femenino, a los medios alternativos y a las narrativas de paz. Y ese, quizás, es el legado más importante de CiberPaz. Ya no estamos formando únicamente usuarios de tecnología. Estamos formando ciudadanos digitales para el futuro. Por eso creo profundamente que CiberPaz debe continuar, crecer y trascender gobiernos. Porque Colombia necesita una ciudadanía digital fuerte, crítica y preparada para enfrentar los retos del presente y del futuro. Si algo me deja este camino, es la certeza de que la tecnología con propósito sí transforma vidas. Que las regiones tienen talento, capacidad y ganas de avanzar cuando las oportunidades llegan. Y que la paz que tanto anhelamos también se construye desde una pantalla, desde una conversación respetuosa, desde el conocimiento compartido y desde la posibilidad de que cada colombiano y colombiana pueda participar plenamente en el mundo digital. Ese es el país que queremos seguir construyendo. Y ese es el legado que CiberPaz deja para Colombia.