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Opinión

La neurocirugía de hoy

Jairo Burgos De la Espriella
Jairo Burgos De la Espriella
Columnista
10 de marzo de 2025

Hace 15 años se denunció la crisis de la neurocirugía en Colombia. Hoy, con más especialistas, la distribución desigual y la falta de recursos persisten, afectando la atención y el desarrollo profesional.

Por Remberto Burgos de la Espriella Utilizo como referencia el artículo escrito hace 15 años cuando hablamos sobre el estado de la neurocirugía y sus implicaciones en la época. (Issn: 0120-5498 • Medicina (Bogotá) Vol. 32 No. 2 (89) Págs. 148-159 • junio 2010). Recuerdo entre otras cosas que existían 1/137.000, el 60% estaba en las grandes ciudades y la educación del egresado la realizaba la Asociación Colombiana de Neurocirugía. Denunciábamos la crisis en la neurocirugía académica, la ausencia de guías y protocolos y con coherencia pedíamos no hacer un nuevo programa de posgrado. Quizá lo más sobresaliente era realizar la redistribución del recurso humano. Pedíamos hace 15 años la conjunta y decidida intervención de los Ministerio de Educación y Protección Social la cual nunca obtuvimos. Hoy tenemos 516 neurocirujanos registrados en Rethus y 11 servicios de Neurocirugía. En Bogotá hay 122 especialistas y en provincia 279. La proporción de estos de estos colegas no hay cambiado y calculamos que el 70% de los colegas ejercen en las 4 grandes ciudades. Debemos contar también cerca de 100 especialistas que no están en la asociación pero que ejercen en el país. Dirían que la proporción es 0.80/100.000 habitantes y esta es aceptable en muchos sitios del mundo. La distribución de los especialistas es parte de la crisis del país. Inseguridad y violencia los aparta de esos sitios donde podían estar. Ausencia de educación continuada e ingresos que casi siempre llegan tarde. El recurso físico esta empobrecido y su actividad se limitaría solo a procedimientos de urgencias y solo ocasionalmente cirugía de columna vertebral. Carecen esos hospitales de los recursos básicos y es excepcional conseguir, por ejemplo, una resonancia magnética que esté funcionando. ¿Cómo se le pide a este colega recién egresado que se quede es esos sitios? Habitualmente los cupos en los hospitales universitarios están llenos y no pueden entrar. Hay neurocirujanos empresarios que organizaron grupos y este podría ser una solución. Sin embargo, llegar de segundo es un problema. Mal trabajo y mala paga. El salario que llega atrasado solo alcanza para sobrevivir. No hay tiempo para educación continuada y el colega apenas respira. No hay tiempo para pensar y escribir sobre neurocirugía. Es una situación casi similar a quienes están ubicados en ciudades pequeñas. No pretendemos inyectar oxitocina, pero una sociedad que no esté atenta a sus problemas tendrá un derrumbamiento académico y emocional. Un solo programa y distribución de los egresados es la prioridad.