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Opinión

La muerte avisada y la inesperada

Olga Lucia Bustamante Madrid
Olga Lucia Bustamante Madrid
Columnista
27 de abril de 2024

La despedida, inevitable ante la muerte, se enfrenta con dolor y miedo. Aceptar la transición a otra vida, sin embargo, permite una partida en paz y un posible reencuentro.

Por Olga Lucía Bustamante Despedir a un ser querido o amigo, a sabiendas que está llegando al umbral de la vida por edad excesiva o enfermedad, no deja de ser doloroso, pero muy en el fondo de nuestro corazón sabemos que es una realidad impenetrable y que no depende de nuestros deseos. Lo único que podemos hacer en estos casos es promover ambientes llenos de cariño y cuidados, para que esos últimos tiempos estén llenos de calidad, agradecimiento, afecto y buenos recuerdos. Muy diferente es afrontar una despedida inesperada por causas externas e inoportunas, como sería un accidente, atentado, fenómeno natural impredecible, muerte súbita, etc. Es una sorpresa insospechada que no da tiempo para sanar situaciones pendientes o inconclusas, para expresar sentimientos guardados en espera del momento oportuno. La vida física pende de un hilo al que no accedemos ni podemos direccionar. Esta cierra su ciclo con la despedida del mundo orgánico, y el ingreso a un plano espiritual superior. Este tema acarrea dolor, rechazo al desprendimiento y a la separación, no se mira de frente, es casi prohibitivo. Bloqueemos nuestros pensamientos por miedo a aceptar esa circunstancia que en muchas ocasiones cambia por completo la dirección de la vida familiar, de pareja, filial, de amistad. La muerte entendida como transmutación, mudanza o cambio de plano, abre otra perspectiva. Significa que, si hay vida después de la muerte, no existe muerte. Esa mirada permite abrirnos a ese escenario innegable, existente, sin cargar miedo, culpa o rechazo. La aversión o fobia es muy mala compañía al momento de afrontar este hecho, cosa que, en lugar de ser una ayuda, nos paraliza. Entonces se pierde la oportunidad de experimentar la espera, de la partida, en paz, y se desconoce la posibilidad de reencuentro con el mundo al que pertenecíamos, antes de nacer. El escritor austriaco Stefan Zweig dijo "No basta con pensar en la muerte, sino, que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre." Miles de años han precedido a los seres humanos y no hay un solo sobreviviente que la haya vencido. Si el nacimiento es un clic a la vida física, la muerte es un clic a la vida espiritual. Ya lo dijo Jesús antes de su final terrenal: "Hoy estarás conmigo en el paraíso." Al contrario de Zaratustra, (Nietzsche), que fiel a lo físico, recalcó a no creer a quienes hablan de esperanzas sobre terrenales. ¿Qué camino escogerá tu corazón?