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Opinión

La Mojana, vuelve y juega

Silverio José Herrera Caraballo.
Silverio José Herrera Caraballo.
Columnista
1 de abril de 2025

La región de La Mojana, con tierras fértiles clave en Colombia, sufre de inundaciones recurrentes por la ineficacia gubernamental. Promesas incumplidas y corrupción agravan la crisis, exigiendo soluciones urgentes.

Por Silverio José Herrera Caraballo La región de La Mojana, reconocida por poseer más del 10% de las tierras más fértiles de Colombia, enfrenta nuevamente una crisis debido a las recurrentes inundaciones que afectan gravemente a sus habitantes. A pesar de las múltiples promesas y planes gubernamentales, la realidad muestra que las soluciones implementadas han sido insuficientes para mitigar de manera efectiva los desastres que azotan a esta zona. La historia se repite, solo promesas, pero nada de soluciones. En febrero de 2024, se anunció con optimismo el cierre de la ruptura en el sector de Cara de Gato, una brecha que durante más de dos años permitió el ingreso descontrolado de aguas del río Cauca, causando estragos en la región. Sin embargo, menos de un año después, en marzo de 2025, la comunidad se ve obligada a tomar acciones por cuenta propia para cerrar nuevamente esta brecha, evidenciando la fragilidad y temporalidad de las soluciones aplicadas. Las autoridades locales y nacionales han anunciado inversiones millonarias destinadas a prevenir futuras inundaciones. Recientemente, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) y el Fondo Adaptación informaron sobre una inversión de $170.000 millones en un plan integral para La Mojana. Además, se destinaron $17.000 millones para operar 25.000 horas de maquinaria amarilla con el objetivo de reducir el impacto de las inundaciones y proteger a las comunidades afectadas, lo anterior luego que los mojaneros se fueran a las vías de hecho por los recurrentes incumplimientos, sin dejar de nombrar el capítulo de corrupción sobre el que ha girado esta situación. No obstante, la realidad en el terreno refleja una desconexión entre las promesas y la ejecución efectiva de las obras. Líderes comunitarios y habitantes de La Mojana han expresado su descontento y desconfianza hacia las instituciones encargadas de velar por su bienestar. La falta de acciones concretas y la prolongada espera han llevado a que, en plena temporada seca, considerada la última oportunidad para intervenir antes de la llegada de nuevas lluvias, las comunidades se vean obligadas a actuar por cuenta propia. Es evidente que los entes territoriales han fallado en cumplir con los fines esenciales del Estado, dejando en abandono a la población mojanera. La Unidad Nacional de Gestión de Riesgos ha sido señalada por no contar con estudios técnicos que justifiquen mantener abierta la brecha de Cara de Gato, mientras que expertos advierten que las obras planificadas solo serían efectivas en temporadas de aguas bajas, lo que pone en duda su eficacia a largo plazo. La comunidad, representada por líderes como José Manuel Jiménez, recuerda que llevan más de 40 meses sufriendo la desatención del Estado, con aproximadamente 35.000 familias damnificadas. Estos ciudadanos no son grandes terratenientes, sino víctimas de las inundaciones que han visto vulnerados sus derechos una y otra vez. Recientemente y para ponerle cereza al pastel, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca declaró en desacato al director de la Ungrd, Carlos Carrillo, por incumplir varias medidas cautelares que decretó la misma entidad judicial y que tenían que ver con el cierre del boquete de Care' gato. La decisión de desacato, también cobija al alcalde de San Marcos, Arnulfo Ortega; al alcalde (e) de San Benito Abad, Edgardo de la Ossa; a la alcaldesa de Caimito, Lucy Buelvas; al alcalde de Guaranda, Norberto Beltrán; al alcalde de Sucre, Assad Cure, y al alcalde de Majagual, Luis Sampayo, como quien dice: ¿Y ahora quién podrá salvarnos? Al día de hoy no sabemos cómo terminará la novela "Los mil y un días de care' gato". Lo cierto es que la Mojana enfrenta una crisis recurrente que pone en evidencia la falta de planificación, ejecución y compromiso por parte de las autoridades competentes. Es imperativo que se implementen soluciones sostenibles y efectivas, con una participación activa de las comunidades afectadas, para garantizar que esta región no continúe siendo víctima de la negligencia y el abandono estatal. El 10 % de las tierras más fértiles de Colombia, enfrenta nuevamente una crisis debido a las recurrentes inundaciones que afectan gravemente a sus habitantes. A pesar de las múltiples promesas y planes gubernamentales, la realidad muestra que las soluciones implementadas han sido insuficientes para mitigar de manera efectiva los desastres que azotan a esta zona.