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Opinión

La moda

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
31 de julio de 2023

El derecho a guardar silencio, común en investigaciones judiciales recientes, genera controversia. Figuras como Sarabia, Benedetti y Rendón lo ejercen, contradiciendo su deseo de esclarecer hechos. ¿Por qué callan ante la justicia?

Por Ismael Guerra de la Ossa En los procesos judiciales más sonados que últimamente se han abierto en el país, se ha puesto de moda el derecho a guardar silencio. Ciertamente, ese es un derecho jurídicamente válido al cual pueden acogerse con absoluta libertad quienes son requeridos por autoridad judicial para que declaren en un proceso. Sin embargo, llama la atención que muchos de esos personajes al ser llamados para que depongan en el curso de una indagación, enseguida salen a los medios de comunicación a decir que ellos lo que quieren es que se acelere la investigación para que se conozca la verdad y así se demuestre que ninguna responsabilidad tuvieron en el delito que se investiga, pero ¡oh contradicción! se niegan a responder las preguntas que les vaya a hacer el operador judicial precisamente en busca de esclarecer los hechos para lo cual se acogen al derecho de guardar silencio. Es decir, quieren que el proceso avance y concluya rápido pero no brindan la colaboración que deberían ofrecerle al administrador de justicia, callando y convirtiéndose en mudos ante el fiscal o el juez de la causa. De otro lado, quiérase o no, lo cierto es que cuando alguien, sea quien sea, se acoge al derecho a guardar silencio ante la autoridad judicial, inmediatamente salta a la vista la duda pues, efectivamente, inquieta que el requerido no hable si nada tiene que ocultar. ¿A qué le teme? ¿Acaso no está seguro de lo que va a decir? Si tiene plena conciencia de lo ocurrido, ¿por qué callar? Ahora, si no la tiene, ¿por qué no decirle eso a la Fiscalía o a la Judicatura? Traemos esto a colación a raíz del sonado caso de la Laura Sarabia, jefe de gabinete de Petro; del embajador en Venezuela, Armando Benedetti; y del exgerente del Fondo Nacional del Ahorro, Guillermo Rendón, donde el derecho a guardar silencio ha sido el común denominador como si la consigna fuese no hablar para que las investigaciones se estanquen. Y una curiosidad, en el Caso Sarabia, unos policías, en principio, dijeron que se acogerían a dicho derecho pero cuando se suicidó el coronel Óscar Dávila decidieron hablar pero para decir que fue este oficial quien ordenó la práctica del polígrafo a la exniñera de Laura Sarabia, Marelbys Meza. Es decir, para achacarle la culpa al muerto pues este ya no puede defenderse. ¡Bonito así!