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Opinión

La ignorancia culpable: la moral católica en las urnas

Carlos Rodríguez Santos
Carlos Rodríguez Santos
Columnista
11 de julio de 2026

El libreto del nuevo gobierno está en marcha: "utilizar la transición para posicionar una narrativa implacable que tilda al gobierno saliente de Petro como una estructura puramente corrupta, justificando de antemano el retorno al modelo neoliberal de privilegios", pese a las recientes y graves alertas de Petro sobre evidencias de fraude electoral algorítmico.

Sin embargo, la tragedia de nuestra democracia radica en la ceguera voluntaria de un electorado, influenciado por la mentalidad colonial que compró el fantasma del comunismo, por pretender introducir inmoralidad y/o injusticia en nuestra nación. Para avanzar hacia un verdadero cambio o conversión, entonces, imperativo es hacer pedagogía ciudadana, desde nuestra tradición cultural espiritual, dado que Colombia es una sociedad históricamente católica, pero su práctica religiosa suele carecer de coherencia moral en las urnas. De acuerdo con la Teología Moral, siendo así, la ignorancia no es una simple ausencia de información, sino que comprende la falta de conocimiento sobre los deberes para con el prójimo y los compromisos propios como ciudadano. La moral cristiana es clara: "la ignorancia solo excusa la falta cuando ha sido imposible superarla mediante el estudio o la consulta". Por el contrario, cuando un elector decide no investigar el mérito de un candidato, ni leer sus propuestas, incurre en una ignorancia vencible y culpable, nacida del grave descuido o del deseo malicioso de permanecer en el error para actuar con falsa libertad. ¿Acaso no es injusto votar sin consultar el mérito y el programa de los candidatos, movidos por el odio infundado o el prejuicio colonial arraigado? Pues no es un error inocente, ni un olvido, sino un pecado por omisión contra la justicia, bien por descuido o por pretender introducir inmoralidad o injusticia. La Iglesia enseña que la conversión es la liberación de la ignorancia, comprendiendo el voto por los verdugos neoliberales, por su demostrada responsabilidad en la pobreza y la crisis climática (encíclica Fratelli tutti 2020 y Laudato si’ 2015), y la Biblia advierte: "El que es injusto, sea injusto todavía, y el que es inmundo, sea inmundo todavía; el que es justo, practique la justicia todavía y el que es santo, santifíquese todavía. He aquí, yo vengo pronto y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra (Apoc. 22:11-21)". Se las dejo allí.