
La humanidad en un gran vacío

Un mundo imperfecto, regido por mentes que priorizan beneficios personales, crea abismos y desesperanza. La autora reflexiona sobre la falta de ética y la necesidad de un cambio impulsado por la conciencia y la espiritualidad.
Por Olga Lucía Hernández Bustamante Vacío sin palabras. Una mirada atónita a un mundo creado perfecto, regido por mentes imperfectas. Opciones manipuladas hacia beneficios personales que crean abismos entre seres que compiten, no por ser mejores, sino por degradar a otros. Sociedades de papel que avanzan hacia el tener, dejando de ser, lo que verdaderamente se es. Caminos que se bifurcan en busca de nuevas latitudes y todo confluye en desesperación, abandono y desesperanza. Seres solitarios cansados, indiferentes y sin sueños altruistas liberadores, gastando sus energías y conocimientos en lamentos, rivalizando para destruir, creyendo estar evitando sucumbir. Oprobios, insultos, intrigas para detener el opositor… componendas y mentiras, sin importar la verdad. La confusión convertida en arma letal, gana el que tenga la mentira de más peso. Enterramos los escrúpulos, abonamos el terreno del poder con alevosía e infamia. Me siento indignada conmigo misma y con mis iguales: la humanidad. Por la incapacidad de diligenciar las decisiones a favor de la especie, del planeta, de mis congéneres y de mí mismo, en el momento oportuno. Aun siendo poseedores de todas las herramientas para convivir en paz, elegimos crecer, escalando y pisoteándonos unos a otros. Se muere cuando abandonamos el respeto por la vida. Pocos deciden ascender limpiamente, es más fácil renegar, echar culpas y despedazar de un solo golpe, que armar lentamente. Tenemos a nuestro favor la inteligencia mental. Esta, acompañada de la inteligencia espiritual del amor, logra lo imposible. Puede fallar la justicia humana, pero la justicia Divina todo lo redime. Y si la creación tiene un objetivo que aún no entrevemos, más temprano que tarde, se cumplirá, contra toda oposición humana. Grandes logros, ha alcanzado la humanidad: alta tecnología en comunicaciones, avances científicos en salud, ingeniería, … pero, se llega a una encrucijada, cuando toca priorizar entre lo económico, político y ético. La ciencia del conocimiento y del bienestar, está perdiendo la batalla, cuando por encima de ella están maniobras orquestadas. La voz de la conciencia guía, la inteligencia del universo está protegiendo su creación. Aunque parezca que todo va mal, existe la certeza de la presencia Divina como una realidad. Somos muchos deseando un mundo mejor. Aportemos desde cada uno la coherencia mental, busquemos la claridad espiritual, pongamos a funcionar la grandeza del espíritu, remontemos el vuelo sobre lo superficial, esparzamos justicia y justicia tendremos. Dijo Albert Einstein "Dios no juega a los dados." Las primitivas leyes creadas por primitivas mentes, están a la espera de ser revisadas por gentes de corazón grande.